Archivo por meses: mayo 2013

A los niños no debe dolerles la cabeza

Quién no ha tenido alguna vez un dolor de cabeza. Esta dolencia es un importante problema desde la infancia a la edad adulta. De hecho, casi el 100% de las personas sufren algún episodio de cefalea a lo largo de la vida. Pero en algunas situaciones, ese dolor, empieza desde una edad muy temprana, lo que acaba siendo un problema no solo para el niño que lo sufre, sino también para los padres. Y sobre todo en un contexto desfavorable, ya que cada vez acuden a las consultas más familias preocupadas porque a alguno de sus hijos les duele la cabeza.

Los dolores de cabeza de los niños pueden afectar a las familias.
En estas circunstancias uno de los factores más relevantes a tener en cuenta es la edad. El Dr. Manuel Antonio Fernández, Médico Especialista en Pediatría y Neurología Pediátrica en el Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica, avisa de los cuidadosos que hay que ser en algunos casos. “Cuando un niño pequeño se queja de la cabeza, saltan las alarmas en la familia”, añade Fernández. Aunque las causas graves de dolor de cabeza (tumores, hipertensión intracraneal…) son extremadamente infrecuentes en la pediatría, no debemos olvidar su existencia.

“Cuando los padres de los niños consultan por una cefalea, debemos hacer un interrogatorio a fondo sobre el inicio de los episodios y todas sus características para poder evaluar la urgencia. Siempre es importante tener en cuenta los antecedentes de migraña en la familia, ya que la predisposición a heredarla es elevada”, explica Fernández, que recuerda que no conviene olvidar la “frecuente relación” entre cefalea y sinusitis, síntomas difíciles de diferenciar en algunos casos. Por último, Fernández también recomienda una valoración oftalmológica porque suele ser también frecuente en esas edades que algunos problemas visuales puedan ser la causa del dolor.

Cuando el motivo de la cefalea es una migraña, hay que tener en cuenta las importantes limitaciones en la vida diaria que puede sufrir un niño. “Si los episodios de migrañas son frecuentes provocan absentismo escolar y por supuesto dificultades en la vida familiar (trabajo de los padres, rendimiento académico…)”, apunta. Además, también hay que tener en cuenta que si el dolor es intenso pueden aparecer vómitos y dolor abdominal, hipersensibilidad a la luz y los ruidos que obliguen al chico a estar en su habitación acostado y con todo cerrado. “A veces supone una importante afectación de la calidad de vida de la familia”, recalca.

Tratamiento


Sobre un posible tratamiento efectivo, el Dr. Fernández Fernández señala que “para los episodios existen varias alternativas de tratamiento como el ibuprofeno (a nivel general) y los triptanes (específicos para la migraña), pero también es posible usar tratamientos preventivos para disminuir la frecuencia y la intensidad de los episodios de migraña”.

Las consecuencias de no diagnosticar, tratar y realizar un seguimiento en un TDAH infantil

El TDAH (Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad) es el principal motivo de consulta en las Unidades de Neurología Pediátrica de nuestro país. De hecho, en la actualidad, aproximadamente un niño por clase padece este problema.

Las consecuencias de un TDAH infantil pueden ser demoledoras para el niño.

En el Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica desarrollan un Programa Integral de Atención al TDAH en el que abarcamos las diferentes facetas de la medicina moderna (Asistencia, Investigación y Docencia). En él cuentan con la coordinación del Dr. Manuel Antonio Fernández, Médico Especialista en Pediatría y Neurología Pediátrica, Máster en TDAH por la Universidad Pablo de Olavide y con una amplia experiencia en la atención a los Problemas Neurológicos de la Infancia y la Familia al completo. Con la colaboración de la Dra. María Dolores Morillo, Médico Especialista con amplia experiencia y formación en Terapia Orientada al TDAH en los ámbitos Familiar y Escolar, trabajan conjuntamente para conseguir extraer el máximo potencial de las personas con TDAH.

Los síntomas principales del TDAH en niños son la hiperactividad, la impulsividad y/o la ‘inatención’, pero además se suelen asociar otro tipo de dificultades, trastornos del aprendizaje como la dislexia (lenguaje), disgrafía (escritura), discalculia (cálculo)…o trastornos de conducta.

El Dr. Fernández resalta la relevancia de tratar estas dolencias indicadas: “Es importante saber que estas dificultades, en la mayoría de las ocasiones, van avanzando con la edad si no se realiza ninguna intervención, de modo que incluso adolescentes y adultos presentan complicaciones derivadas del TDAH (dificultades en los estudios, problemas laborales, malas relaciones de pareja…)”.

Fernández va más allá y destaca que, teniendo en cuenta su “frecuencia” y la diferente forma de presentarse en cada grupo de edad, es “fundamental”que “las familias tengan un buen conocimiento sobre el tema para poder identificar de la forma más precoz posible los síntomas principales y poner una solución”.

“Muchas familias vienen a mi consulta después de pasar por manos de diferentes profesionales de todos los campos. Algunos llegan diagnosticados, otros no. Unos llegan tratados, otros no, pero la mayoría llega después de mucho tiempo y sin tener aún las cosas claras sobre lo que el TDAH significa”, explica Fernández.

Si alguien tiene dudas sobre si algún familiar (hijos, parejas…) presenta un TDAH, puede realizar una primera consulta gratuita online, o en su defecto una presencial. Y a partir de ahí recibiría los pasos a seguir para conseguir un buen diagnóstico, tratamiento y posible seguimiento.

Un plan alimentario y una nutrición restrictiva para ‘atacar’ a la obesidad infantil

La Organización Mundial de la Salud (OMS)dice que 1980 la obesidad se ha más que duplicado en todo el mundo: Más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres padecen obesidad y no gozan de una buena nutrición. En algunos países, la obesidad se cobra más vida que la insuficiencia cardíaca. Por desgracia, en edades infantiles, la enfermedad ataca igual.
           
Muchos niños en España y en el mundo sufren de obesidad infantil al no haber recibido una buena educación alimentaria. El papel de los padres para que los niños tengan una dieta adecuada y nos sufran obesidad infantil y gocen de una buena nutrición es clave.

La nutrición correcta es clave para acabar con la obesidad infantil.

Para jugar este papel en la nutrición de los padres, la dietista Josefa Cobos tiene alguna de las claves que les pueden ayudar. “No se trata de hacer dietas restrictivas o hipocalóricas, sino todo lo contrario, ya que los niños en edad de crecimiento no deben ser sometidos a restricciones alimentarias fuertes”, señala. 

La cuestión para Cobos es “trazar un plan alimentario, donde se incluya la más amplia variedad posible de alimentos, dejando helados, dulces y todos aquellos alimentos cargados de Hidratos de Carbono y grasas para  momentos muy puntuales”, apunta Cobos. Además, la dietista añade que “si el problema ya está presente, la solución es una modificación de los  hábitos familiares; sin el ejemplo de los adultos de la familia, esto sería una empresa inviable”.

Hay que tener en cuenta también que los niños son muy capaces de aceptar una nueva conducta de una forma rápida si se les da las explicaciones adecuadas y se les precede con un ejemplo coherente.  Además, también hay que incluir el ejercicio periódico, que les irá mejor a medida que vayan perdiendo peso.

Para Cobos, algunos factores que colaboran con la obesidad infantil y que hay que evitar son “los padres obesos que predisponen a sus hijos, la ingesta de nutrientes con poco volumen y alto contenido energético y el sedentarismo”, concluye. Además, los problemas ligados a la obesidad infantil puede impedir el crecimiento normal del niño. Problemas como estrías, hipertensión, escoliosis, apnea obstructiva, ginecomastia, hígado graso y cálculos en la vesícula, además de problemas psicológicos.
 
Las mejores conductas básicas a seguir en caso de tener que tratar a un niño con obesidad infantil son, según Cobos “un plan alimentario adecuado trazado por un profesional para modificar su conducta alimentaria y un cambio del estilo de vida”

Nutrición: Las 7 normas básicas en alimentación para luchar contra la obesidad infantil

La obesidad infantil puede ser una enfermedad con muchas consecuencias negativas.
La obesidad infantil es una de las temidas enfermedades que todos los padres evitan que tengan sus hijos, y una de las afecciones más comunes en los niños de más de 3 años, y que puede ser un preludio de una peligrosa obesidad adulta, con consecuencias no sólo físicas, sino emocionales y psicológicas.
 
La obesidad infantil se basa en el exceso de grasa corporal que afecta a la salud del niño directamente, ya que, debido al proceso de crecimiento del niño, no solo se acumula grasa en los lipocitos, sino que aumenta en número de estos en el cuerpo. Cuando el peso corporal del niño alcanza el 20% más del peso ideal del niño, se considera que existe obesidad infantil.
 
Esta enfermedad está considerada como peligrosa por la edad en la que aparece, en pleno crecimiento. La obesidad infantil también puede conducir a síntomas más graves como diabetes, presión alta, enfermedades cardiovasculares, problemas de sueño, cáncer, entre otras. Algunos de esos también incluyen enfermedades del hígado, anorexia, bulimia, infecciones en la piel y por supuesto otros problemas respiratorios.
 
La dietista Josefa Cobos, especialista en dieta y nutrición, recomienda seguir lo que ella llama “las 7 normas básicas de alimentación saludable”, que las recogemos de la siguiente manera:
 
  1. Alimentación Sana. Selección de alimentos de la nutrición con menos grasa y poca sal, en la que haya mucho vegetales y en cantidades acordes al apetito (verduras, frutas, legumbres y cereales integrales).
  2. Variada. Conseguir el hábito con el niño que sufre obesidad infantil a que lo pruebe todo, incluidos los sabores de varios alimentos.
  3. Equilibrada. Su nutrición tiene que estar equilibrada en todos los sentidos, tanto lo que come en casa como lo que come en el colegio, y sea en el desayuno, comida, almuerzo, merienda o cena. Es imprescindible que algún experto valore el menú del colegio.
  4. Nutritiva y apetecible. Combinar una nutrición plagada de alimentos que le gustan al niño con otros que le gustan menos y presentarlos de forma atractiva, porque así le resultará más apetecible y evitará pizzas y hamburguesas.
  5. Divertida y participativa. Debes incluirlos en el proceso. Que vayan contigo a la compra, en la cocina mientras cocinas, en la preparación de la mesa, etc. Así aprenderán bueno hábitos y comenzarán a disfrutar de la cocina.
  6. Ordenada. El momento de comer es para disfrutar en familia. Ambiente tranquilo sin televisión ni otros elementos y con un orden de primer plato, segundo plato y postre, que favoreza a una buena nutrición.
  7. Educativa. Esencial que la educación de hábitos alimentarios saludables se lleve a cabo tanto en casa como en la escuela. La educación en nutrición exige paciencia, dedicación y constancia, por lo que hay que evitar las concesiones inaceptables sin dejar de lado el apetito del niño, siempre que no afecte a su ritmo de crecimiento.
La aplicación de estos siete consejos en sus ámbitos, así como el seguimiento de la nutrición del niño, puede ayudar a luchas contra la obesidad infantil, algo que gracias a la tecnología ya puedes complementar a través de una consulta online.

Una buena nutrición y una dieta saludable para canalizar el colesterol en la sangre

 
El temido colesterol del que tanto se habla es ‘temido’ hasta cierto punto, porque no hay que olvidarse que en parte es necesario para nuestro organismo y para una correcta nutrición.. A pesar de que en grandes cantidades puede tener consecuencias negativas para nuestra nutrición y para llegar una dieta saludable, es esencial para regular algunas sustancias que el cuerpo humano necesita. Además, es un problema que afecta a muchas personas en todo el mundo y que se puede prevenir con un buen tratamiento y una buena alimentación diaria. 
 
El colesterol, necesario en cantidades adecuadas.
“El colesterol es un tipo de grasa necesaria para nuestro organismo que el cuerpo utiliza para proteger los nervios, fabricar tejido celular, sintetizar hormonas, además los rayos solares lo transforma en vitamina D,  para proteger la piel de agentes químicos y evitar la deshidratación”, explica Josefa Cobos, artífice de DieSalud y especialista en dietética y nutrición.
 
Pero, ¿por qué tenemos colesterol? “Nuestro hígado es capaz de producir el colesterol necesario para el organismo. Sin embargo, a través de la alimentación, podemos recibir una cantidad adicional de esta sustancia que, en muchas ocasiones, es perjudicial para la salud, sobre todo para el corazón”, relata Cobos. Así, la raíz de ese “aumento” en sangre viene derivado, principalmente, por el  “incremento” de las grasas saturadas y en la dieta.
 

Colesterol bueno y malo

 
Para que el colesterol llegue hasta las células requiere un transporte a través del riego sanguíneo que se hace a través de dos lipoproteínas: la LDL y la HDL. La primera va asociada al colesterol malo y se encarga de llevar el colesterol nuevo del hígado a las células del cuerpo. La segunda es la del colesterol bueno y recoge el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado. Allí se almacena o se libera a través de la bilis.
 
La dietista Josefa Cobos explica los problemas del colesterol malo. “El colesterol malo, en exceso se acumula en las arterias y dificulta el tránsito de oxígeno a través de la sangre, lo que dificulta el trabajo del corazón y del cerebro. La acumulación de estas grasas en los vasos sanguíneos se denomina arteriosclerosis. Aparte de los riesgos de infarto, existen otras patologías cardiovasculares graves ligadas al exceso de éste”, apunta.
Por su parte, el colesterol bueno no sólo es necesario para el organismo, sino que es recomendable aumentar sus cantidades en sangre cuando existe riesgo de arteriosclerosis, porque ayuda a sintetizar el colesterol “malo” que se acumula en las paredes de las arterias. Para los adultos sanos, según Cobos, sería importante un “seguimiento de los niveles de su colesterol”, por lo menos cada cinco años. 
 

Tratamiento en la nutrición

 
Lo principal para controlar y prevenir la hipercolesterolemia es una dieta sanabaja en grasas animales y rica en fruta, verdura y productos  altos en fibra, como norma uso de grasas vegetales (no superando el 30% de nuestro aporte calórico diario) y ejercicio aeróbico cotidiano, de tres a cinco veces por semana, como le sucede a otras enfermedades. El seguimiento en el colesterol diario se presenta como clave para controlarlo. Una buena nutrición a base de una dieta saludable se presenta clave para conseguir este objetivo.