Archivo por meses: septiembre 2013

Los peligros del TDAH infantil y la hiperactividad en la adolescencia

El mayor conocimiento del TDAH infantil que están adquiriendo las familias en estos últimos años gracias a las diferentes campañas de divulgación llevadas a cabo, está permitiendo ver en las consultas cada vez una mayor variedad de edades en los pacientes que acuden. Si bien hace unos años las familias venían por problemas en chicos de 6 a 14 años, ahora es habitual encontrarse con familias que acuden con sus hijos adolescentes o chicos jóvenes que han oído hablar del tema por amigos o compañeros de trabajo. Dentro de todo ese espectro de edades y características, el grupo de chicos diagnosticados en la adolescencia es el que nos está ofreciendo mayores dificultades.

TDAH

Los adolescentes son complejos por naturaleza. Ya sin presentar ningún problema de salud, frecuentemente, su comportamiento y conducta son difíciles de entender y manejar por parte de los padres y los educadores. En general, los profesionales sanitarios tampoco se encuentran especialmente cómodos cuando chicos entre 15 y 20 años acuden a una consulta, suelen ser poco confiados, poco comunicativos, vergonzosos… etc.

Desde nuestro punto de vista, la ampliación de la edad a la atención pediátrica hasta los 18 años realizada por el Ministerio de Sanidad es un gran acierto. La pediatría es la rama de la medicina que se encarga del control de salud de la persona desde el momento de la concepción (antes del nacimiento) hasta el final del desarrollo (sea la edad que sea), algo que no sucede evidentemente a los 14 años (edad actual de atención pediátrica). Los pediatras, por nuestra experiencia y costumbre en el trato con este grupo de edad, estamos especialmente bien predispuestos al contacto con los adolescente y a conseguir buena comunicación con ellos y sus familias. Por todo ello, en los sistemas de salud más desarrollados, la edad de atención pediátrica es más elevada.

La medicación.Las dificultades conductuales propias de los adolescentes asociadas a los problemas de impulsividad del TDAH se convierten en un auténtico caballo de batalla para familias y profesionales. Debemos ser capaces de mostrarles a estos chicos el origen de su problema a la vez que evitamos transmitirles sensación de enfermedad o problema mental. Para muchos muchachos, tomar una medicación “para algo de la cabeza” es sinónimo de enfermedad mental, de “estar loco”. Si a esto le asociamos las controvertidas opiniones mostrada en ciertos ámbitos sobre el TDAH y su tratamiento, podemos entender las reticencias de chicos y familias en algunas ocasiones.

Si somos capaces de explicarles las cosas con tiempo, sencillez y naturalidad, la inmensa mayoría de estos chicos entiende perfectamente la causa de su problema y no suelen poner trabas a empezar un programa de tratamiento. Esto se ve recompensado con la rápida respuesta que suelen percibir cuando lo empiezan, por lo que finalmente, si conseguimos superar ese muro inicial, solemos ganarnos la confianza de la familia y el apoyo a la misma de todo su entorno.

Para estas familias, la información es fundamental para que todo podamos tomar un camino común, superar las dificultades.

 

TDAH en niños y adultos: Riesgos cardiovasculares del tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico en el TDAH tiene que estar muy controlado.

El corazón es una parte muy sensible de nuestro organismo, por lo que debemos cuidarlo con mimo en todos los sentidos. Desde el inicio del uso de los diferentes tratamientos para el TDAH (los psicoestimulantes como el metilfenidato y los no psicoestimulantes como la atomoxetina) ha habido una importante controversia sobre los riesgos que podían tener a nivel cardiovascular. Debido a ello, son muchos los estudios realizados al respecto y los informes publicados por las diferentes sociedades científicas en uno u otro sentido.

Como resumen, dejamos el enlace una revisión del tema realizada en la revista científicas “Evidencias en Pediatría” auspiciada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) donde se dejan muy claras las conclusiones.

A pesar de la multitud de estudios y análisis realizados, no se evidencia la necesidad de realizar un ECG (electrocardiogramas) a todas las personas afectas de TDAH que vayan a tomar un tratamiento farmacológico. El estudio cardiológico debe reservarse para aquellas personas que tengan algún factor de riesgo como arritmias, cardiopatías inestables… De hecho, en nuestra experiencia contamos con pacientes intervenidos por malformaciones cardíacas congénitas que realizan con normalidad un tratamiento farmacológico para el TDAH con sus revisiones periódicas.

En el último congreso internacional sobre TDAH se dedicó una sesión específica a este tema para resolver todas las dudas de los profesionales y de esta forma unificar criterios a la hora de atender a nuestros pacientes.

Por otro lado, no debemos ser inconscientes a la hora de usar estos medicamentos. Es importante que sean manejados por médicos con experiencia en psicofarmacología en niños y adultos y específicamente relacionadas con el TDAH. El uso de este tipo de fármacos debe llevar aparejados una serie de controles clínicos para evitar complicaciones. Hay que vigilar el peso, la talla, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial de forma periódica e informar a la familia de los resultados para su tranquilidad.

Para mejorar estos conocimientos, siempre trabajamos por ofrecer formación especializada al respecto. Cuanto mejor formados en TDAH estén los profesionales implicados en su evaluación y tratamiento, mejores resultados podremos obtener con el uso conjunto de la mediación y la terapia no farmacológica.

Sintrom y otros tratamientos anticoagulantes para regular la fibrilación auricular

fibrilacion auricularLa fibrilación auricular, como ya se ha explicado en otro artículo anterior,  es la arritmia más frecuente que se padece en el corazón, y consiste en una alteración del ritmo cardíaco que ocurre cuando el marcapasos natural del corazón, el nodo sinusal, pierde el control y otras células cardíacas a nivel de las aurículas, se encargan de las contracciones auriculares.

Para combatir esta dolencia cardíaca hay que poner un tratamientos que se adapte a los factores de riesgo. Para la Dra. Remedios Mas, el tratamiento se establesegún la presencia o ausencia de factores de riesgo”. Lo que se hace es “sumar” un punto por cada uno de estos factores: insuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión arterial, diabetes mellitus y antecedentes de Ictus. “Así se puede saber que tratamiento anticoagulante es el más indicado”, apunta.

Así, de esta manera, “los pacientes que suman más de dos puntos son tratados con sintrom, mientras que los que suman 0 o 1 puntos son tratados con Aspirina“, comenta la Dra. Mas, que también apunta que “los pacientes con riesgo elevado de embolismo por fibrilación auricular también tienen  más riesgo de hemorragia y el manejo de los fármacos anticoagulantes es muy delicado”, por lo que hay que tenerlos en cuenta.

Sobre el tratamiento, añade que “el sintrom se interfiere por los alimentos y por muchos fármacos por lo que requiere monitorización frecuente para valorar el INR que debe estar entre 2 y 3″. La aspirina, por su parte, “tiene efectos secundarios gastrointestinales frecuentes con tendencia a la hemorragia”, concluye.

Otros tratamientos

Para Mas, existe un nuevo medicamento, Pradaxa (Dabigatron), que posee una eficacia equivalente en anticoagulación, una tasa de sangrado menores, no requiere monitorización de INR, tiene pocas interacciones con fármacos y alimentos y tiene una dosificación fija para el tratamiento a largo plazo.

 

Sus indicaciones son 1) La prevención primaria de tromboembolismo venoso en pacientes sometidos a cirugía de reemplazo total de rodilla o de cadera y 2) La prevención del ICTUS y embolismo sistémicoen pacientes adultos con Fibrilación auricular y uno o más factores de riesgo. Para Mas, “su principal inconveniente es el precio del tratamiento, ya que es mucho más caro que el sintrom, por lo que menos accesible.

Estudios genéticos en neurología pediátrica: el ejemplo del TDAH

La genética está evolucionando de forma desmesurada en los últimos años. Dentro del mundo de la neurología pediátrica podemos encontrar un importante abanico de patologías con base genética que afectan a niños desde el nacimiento o desde la infancia. La epilepsia, la migraña, los trastornos de conducta y el TDAH son buenos y claros ejemplos al respecto. En el mundo de la psiquiatría también hay patologías con base genética muy trascendente como la esquizofrenia.

genesPara el Dr. Manuel Antonio Fernández Fernández, médico en el Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica “los estudios genéticos realizados en el TDAH muestran una cifran de heredabilidad del 70-80%, lo que es un claro factor predisponerte a tener en cuenta. Siempre debemos preguntar por los antecedentes familiares”.

Conforme avanzan los conocimientos sobre las bases biológicas del TDAH se van afianzando la utilidad de los estudios genéticos desarrollados para su evaluación. “Junto con los datos recopilados en la historia clínica de los pacientes, la aparición de estudios genéticos para el TDAH han supuesto un importante avance en la información que podemos conocer de nuestros pacientes”, explica.

“Aunque los estudios genéticos no nos proporcionan unos datos absolutos, la información sobre los niveles de riesgo o proporciones que nos muestras pueden resultar de una gran utilidad en manos de un especialista que sepa conjugar adecuadamente todos los datos para sacarles el máximo partido”, apunta Manuel.

De esta forma, los estudios genéticos “aportan información sobre la intensidad de los síntomas, las dificultades que podemos tener para controlarlos, la predisposición genética a responder bien a uno u otro fármaco, el riesgo de desarrollar problemas de conducta, relaciones sociales, abuso de sustancias”, señala y todo ello con una “simple muestra de saliva” recogida directamente en la consulta.

Hoy día, por menos de 400€ se puede obtener ya esta información, así que ya no forma parte de la ciencia ficción. Aunque aún nos quedan muchas cosas por saber en este y otros campos de la medicina, cada vez se está más cerca de dar respuestas a las dudas y problemas de nuestros pacientes.

La listerosis durante el embarazo de la mujer: Recomendaciones para evitarla

Mucho se conoce la toxoplasmosis, sus riesgos y modos de prevenirla, pero menos comentada a la embarazada es la listeriosis. La listeriosis es una enfermedad producida por una bacteria nociva Listeria monocytogenesque puede encontrarse en la tierra y en alimentos refrigerados listos para consumir (carne de res, carne de pollo, pescados y mariscos, y productos lácteos, como la leche y productos lácteos sin pasteurizar, o alimentos preparados con dicha leche).

Para Patricia Briñón, matrona profesional que ofrece servicios online, la listeriosis “es una enfermedad poco común en la población general; sin embargo, tiene importancia en las gestantes y recién nacidos, por lo que se debería advertir a la gestantes de su existencia y posibles vías de transmisión”. En España, la incidencia en gestantes ha ido aumentando y es mayor que la observada en la población general; se estima en 12-17/100.000 habitantes.

Para Briñón, la listeriosis asociada a gestación se puede manifestar en cualquier etapa, aunque es más frecuente en el tercer trimestre. “Dos tercios de las embarazadas afectadas de listeriosis manifiestan un cuadro parecido a un proceso gripal, en otras no produce síntomas”. Una vez adquirida se puede transmitir la infección dentro del útero al bebé y desarrollar importantes problemas de salud, que van desde abortos a secuelas neurológicas, cardíacas o renales en el recién nacido. Por esta razón, la “prevención” de la listeriosis es muy importante.

Algunas medidas de prevención que se pueden tomar son tan básicas como regular el frigorífico, que debe indicar una temperatura de 4° C o inferior, y el congelador debe estar a -18° C. En torno a la alimentación:

 
No comer:
 
 
Salchichas, embutidos, fiambres y otras comidas preparadas, a menos que estén recalentados y que desprendan calor, quesos blandos, como Feta, Brie y Camembert, quesos con venas azules, queso blanco, queso fresco, a menos que estén procesados con leche pasteurizada. Asegúrese de que la etiqueta diga: “hecho con leche pasteurizada”. Patés o pastas de carne para untar refrigerados. Carnes, pescados y marisco a medio cocer. Mariscos ahumados refrigerados directamente del envase. Leche cruda (sin pasteurizar) o alimentos que contengan dicho tipo de leche. Frutas y verduras sin lavar.
 
Si comer:
 
 
 
Patés o pastas de carne para untar enlatados o con estabilidad en almacenamiento (pueden almacenarse en estantes sin refrigeración). Mariscos ahumados enlatado o con estabilidad en almacenamiento.  Es seguro comer pescados y mariscos ahumados si se cocinan en su bandeja, como una cazuela. Leche pasteurizada o alimentos que contengan leche pasteurizada. Quesos duros, quesos semi-blandos; quesos pasteurizados. Carnes, pescados y mariscos cocinados completamente. Restos de comida: es importante recalentarlos hasta que desprendan vapor. Lavar todas las frutas y verduras con agua.