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Miguel Ángel Rizaldos

Acerca de Miguel Ángel Rizaldos

Miguel Ángel Rizaldos es experto en psicología clínica.

Las razones de la depresión y su tratamiento

Depresión.La depresión se manifiesta frecuentemente con sus síntomas que pueden parecer enfermedades físicas (dolores, cansancio, etc.) Aparecen tres tipos de síntomas: En los pensamientos (cognitivo), en lo que sentimos (emocional), y en lo que hacemos (conductual). Una cosa a destacar que nos ocurre cuando estamos deprimidos es la lo que llamamos la tríada depresiva: Tenemos pensamientos negativos acerca de uno mismo, del mundo que nos rodea.

Razones para la depresión:

No encontramos alicientes.
La depresión se debe a una falta de tener cosas que nos gusten esto hace nos quedemos inactivos. Debido a ello el deprimido no encuentra refuerzos en la sociedad y en consecuencia la depresión se perpetúa. Lo que coloquialmente decimos es “la pescadilla que muerde la cola”, “como no tengo ganas no hago, como no hago no encuentro alicientes”.
Que hacer entonces: Hacer una  programación de actividades que comiencen a darnos alicientes. Una vez que comienza se establece una retroalimentación positiva. El problema más habitual que se plantea es que dice que no tengo fuerzas para hacer nada, que cuando se me pase la depresión y me sienta bien es cuando saldré y haré las cosas que me apetecen. Se trata de plantease lo contrario, cuando te mueves te refuerzan y te sentirás bien y con más ganas de seguir.

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Como resultado de pensamientos pesimistas y negativos.
Existe una distorsión del pensamiento, en la que el depresivo distorsiona la realidad viéndose de forma negativa a si mismo, al mundo y su futuro. En ese caso ¿Que hacer? Hay que detectar los pensamientos automáticos negativos de cada uno para cambiarlos racionalmente. Así las sensaciones que sentimos son debidas a pensamientos automáticos negativos. Se puede analizar de esta forma el pensamiento automático de tal manera que se ve claramente la relación entre la sensación y el pensamiento. Una vez que se descubre el pensamiento automático a veces se puede desmontar de forma racional, pero otras es preciso hacer algún experimento para comprobar que no responde a la realidad o realizar cambios conductuales para que el se pueda apreciar la realidad.

La indefensión aprendida
Es un estado en el cual se aprende que ante sucesivos fracasos haga lo que haga no voy a conseguir el objetivo. Esta indefensión aprendida es un caldo de cultivo ya que acoge toda una serie de calificativos y sentimientos negativos en el que la sufre. Este tipo de aprendizaje nos puede conducir a la depresión.

Causa biológica.
Existe un desequilibrio de los neurotransmisores.

Relación entre la ansiedad y depresión
Aunque se consideren dos cosas diferentes, suelen estar estrechamente relacionadas. La depresión que surge de un intento de solucionar un problema, esto supone un esfuerzo que genera una ansiedad que se va incrementando a medida que se comprueba que no se puede solucionar el problema. En ese momento aparece la depresión, pero lógicamente no se abandona del todo el intento de solución del problema con lo cual la ansiedad persiste asociada a la depresión.

El Tratamiento cognitivo-conductual

A grandes rasgos y para que nos entendamos los objetivos son:

  1. Aprender a ver las situaciones que nos son importantes de forma realista, y no interpretarlas. Ver lo que nos sucede tal y como sucede.
  2. Dar explicaciones racionales alternativas para lo que nos ocurre.
  3. Poner a prueba los supuestos irracionales desadaptados llevando a cabo comportamientos diferentes de acuerdo con las alternativas racionales que se han generado de manera que proporcionen oportunidades de éxito para un repertorio más amplio de cara a la interacción con otras  personas y a la resolución de problemas.
  4. Programación de actividades y asignación de tareas graduales, la práctica cognitiva y el entrenamiento asertivo. En las técnicas cognitivas destacamos en entrenamiento en observación y registro de cogniciones, demostrar al paciente la relación entre cognición, afecto y conducta, etc.

Psicología online: Diez mandamientos básicos para conseguir ser asertivos

Ser asertivos. El psicólogo clínico Miguel Ángel Rizaldos, que ya ha explicado la importancia que puede tener la falta de asertividad, apunta algunos consejos para lograr el objetivo de las personas que sean poco asertivas en su día a día.

Para él, existen diez “mandamientos básicos” para conseguir comportamientos asertivos que “mejoren nuestra eficacia y bienestar en las interrelaciones sociales”. Son los siguientes:

Tenemos derecho a :

1. Juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.

2. No dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.

3. Juzgar si nos incumbe, la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de las personas.

4. Cambiar de parecer.

5. Cometer errores y a ser responsables de ellos.

6. Decir no lo sé, sin tener una respuesta a punto para las preguntas que la gente pueda formularnos.

7. Ser independientes de la buena voluntad de los otros para enfrentarnos con ellos. No necesitamos la buena voluntad de otras personas para relacionarnos con ellos de manera eficaz y asertiva.

8. Tomar decisiones ajenas a la lógica. La lógica y el razonamiento suelen basarse en afirmaciones y negaciones rotundas; blanco o negro, todo o nada,… . Y en realidad, nuestros deseos, motivaciones y emociones no suelen presentarse de manera manifiesta en términos de “todo o nada”. A menudo, nuestras emociones acerca de algo o de alguien están muy mezcladas y confusas. Los experimentamos en distintos grados, dependiendo del momento y el lugar.

9. Decir “No lo entiendo”.

10. Decir: “No me importa”. Contra la manipulación basada en la creencia de que debemos aspirar a perfeccionarnos, podemos preguntarnos si estamos realmente satisfechos de nuestra conducta o de nosotros mismos, y juzgar después, por nuestra propia cuenta, si deseamos cambiar o no.

Para Rizaldos, si somos capaces de llevar a cabo estos diez puntos “en la mayoría de nuestras relaciones con las otras personas nos sentiremos bien, seguros y veremos nuestro presente de una manera positiva facilitando una visión optimista de nuestro día a día”. Para conseguirlo apunta a “la voluntad y el esfuerzo” consiguiendo resultados “muy satisfactorios”

Psicología online: Tres pasos para conseguir ser asertivos

El reto de la asertividad.La personas nos comportamos de manera asertiva cuando somos capaces de expresar nuestros sentimientos, necesidades, derechos u opiniones sin amenazar o castigar a los otros, así es, respetando los derechos y sentimientos de las otras personas.

La asertividad es respeto hacia uno mismo, es decir, expresar las necesidades propias y defender los propios derechos, así como respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas. Cuando queremos actuar asertivamente, según Miguel Ángel Rizaldos, psicólogo clínico, tenemos que seguir los siguientes pasos para conseguirlo:

1. EMPATIZAR

Ponernos en lugar del otro para tratar de comprender como se siente, esto facilita que la otra persona sea más receptiva a nuestras peticiones e intereses. A la vez nos facilita que podamos expresarnos con total libertad. También nos ayudará a ver la situación de una manera positiva buscando las soluciones cualidades básicas del optimismo.

2. DESCRIBIR el CONFLICTO

Una manera clara describiendo conducta y no haciendo uso de interpretaciones (para ello nos ayudará el poner ejemplos) y expresar como nos sentimos al respecto.

3. PROPONER un CAMBIO

Para dar ALTERNATIVAS a la situación que nos resulta conflictiva.

Para Rizaldos, “el que consigas comportarte de manera asertiva no garantiza al 100% que solucionemos el conflicto con la otra persona, aunque si aumenta la probabilidad de que sea así. Y garantiza el que nos sintamos bien por haberlo intentado de la manera mas adecuada”, sentencia.

 

La psicología, el mejor método para convivir y derrotar al trastorno de ansiedad

 
La ansiedad, difícil de manejar, pero no imposible.

Un 20% de la población mundial se estima que sufre algún tipo de trastorno de ansiedad. Junto con el estrés y la depresión, una de las enfermedades del siglo XXI. Sin embargo, y a pesar de que en los últimos años se ha hecho más y más común entre nosotros, siempre ha estado ahí. La ansiedad ha sido compañero del ser humano desde siempre.

“Por la ansiedad no nos atropella un coche o no caemos por un barranco. Cuando nos enfrentamos a un peligro como ocurría en el principio de los tiempos (una manada de lobos, por ejemplo) el sistema nervioso desataba una serie de reacciones fisiológicas (taquicardia, tensión muscular, hiperventilación, etc.) que nos capacitaban para correr o luchar. La ansiedad es la respuesta del organismo a una amenaza y debe de quedar claro que sin la ansiedad no hubiera sobrevivido el ser humano”, explica el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos.

Rizaldos habla de la doble ambivalencia que puede tener esta dolencia. Para él, no este trastorno es “bueno” cuando el supuesto peligro que desencadena la ansiedad no lo es tanto. “Coger un autobús puede ser peligroso, pero eso no justifica que aparezca la ansiedad”, explica el experto en psicología clínica Miguel Ángel Rizaldos.

La ansiedad se manifiesta cuando tenemos problemas en circunstancias en la que el resto de gente parece no tenerlas. Entonces se puede considerar que sí existen problemas de ansiedad. A más problemas, más nivel de ansiedad. “La información que recibimos de nuestro entorno a través de nuestros sentidos es procesada en nuestro cerebro de forma errónea”, apunta Rizaldos, que pone un claro ejemplo: “Si nos encontramos ante un examen y procesamos esa circunstancia de forma errónea nuestro cerebro entenderá que nos encontramos ante un ”león”  y desencadenará todos los mecanismos de respuesta ante un “peligroso león”.

Las causas de la ansiedad suelen ser genéticas, fisiológicas o incluso cognitivas, y no existen apenas tratamientos farmacológicos que sean efectivos, aunque Rizaldos cree que la mayoría de medicamentos son “muy útiles” en el tratamiento de la mayoría de este tipo de trastornos.

El proceder de la ansiedad es el siguiente: Aparece y el corazón bombeará sangre hacia los músculos para que estén preparados a luchar o huir, nuestros pulmones funcionarán más rápidamente con objeto de oxigenar dichos músculos y nuestra visión se agudizará. Un procedimiento también con una gran ambivalencia. “Una conducta así no puede prolongarse en el tiempo, así que la reacción que nos salvaría caso de ser un peligro real, se convierte en peligrosa en sí misma”, señala Rizaldos. Si se permanece en ese estado durante un tiempo prolongado, es probable que los músculos del cuello se tensen durante demasiado tiempo. Al hacerlo, oprimirán ligeramente las arterias responsables del riego cerebral y puede aparecer el mareo. La visión periférica, pasado cierto tiempo distorsiona los objetos haciéndonos sentir que se ‘enloquece’.

Controlar ansiedad es difícil, pero no imposible: “El proceso de la ansiedad es tan aparatoso como poco peligroso. Es imposible tener un infarto durante un subidón de ansiedad, o incluso desvanecerse, ya que la propia ansiedad lo impide, y la propia la sensación de irrealidad no es más que la visión periférica…”

Para Rizaldos, lo mejor para combatir la ansiedad es “convivir”con ella. “Tenemos que convivir con ella y decidir qué nivel de ansiedad nos vamos a permitir. Es difícil convertirla en nuestra aliada, por lo que es necesario mucha constancia y trabajar mucho con ella”, explica.

¿El ejercicio físico puede mejorar una depresión más que los propios medicamentos?

El ejercicio físico puede mejorar una depresión más que los medicamentos.

Que la actividad física es fundamental para la buena salud, tanto física como mental, no es nada nuevo. Ya en la década de los 70 y 80, los estudios de observación mostraron que los estadounidenses que hacen ejercicio,  no sólo eran menos propensos a estar deprimidos de los que no lo hacían, si no que además tenían menos probabilidades de deprimirse en el futuro.

Según nos relata el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos, en 1999, investigadores de Duke University han demostrado en un ensayo controlado aleatorizado que los adultos deprimidos que participaron en un plan de ejercicios aeróbicos mejoraron tanto como los tratados con sertralina, el fármaco que, comercializado como Zoloft, ganaba Pfizer más de $ 3 mil millones al año antes de su patente expiró en 2006.

Los ensayos posteriores han repetido estos resultados, mostrando una y otra vez que los pacientes que siguen regímenes de ejercicio aeróbico, se aprecia una mejoría en su depresión comparable a la de los pacientes tratados con la medicación, y que ambos grupos les va mejor que los pacientes que recibieron sólo un placebo.

Rizaldos cree que “la inmensa mayoría de las investigaciones que estudian la relación entre ejercicio físico y bienestar psicológico han utilizado los ejercicios aeróbicos. Se ha demostrado que el ejercicio ha de tener la suficiente duración e intensidad para producir efectos psicológicos positivos”. Como señalan Weinberg & Gould (1996), se puede decir que:

  • Se ha puesto de manifiesto que el ejercicio regular está relacionado con disminuciones de la depresión a largo plazo.
  • Cuanto mayor es el número total de sesiones de ejercicios, mayor es la reducción de los niveles de depresión.
  • La intensidad del ejercicio no está relacionada con cambios en la depresión.
  • Cuanto más largo es el programa de ejercicios, mayor es la reducción en los niveles de depresión.
  • El tiempo total de ejercicio a la semana no está relacionado con cambios en la depresión.

Pero para Rizaldos, y a pesar de que tenemos datos limitados, las pruebas parecen apuntar en la misma dirección: “El ejercicio aumenta el estado de ánimo. No sólo alivia los síntomas depresivos, pero también parece evitar que se repitan”.

Según apunta e su blog Rizaldos, los biólogos y neurólogos han comenzado a mostrar que el ejercicio puede alterar la química cerebral en la mayor parte de la misma manera que los medicamentos antidepresivos lo hacen. “En la Universidad de Georgia, el profesor Philip Holmes y sus colegas han demostrado que en el transcurso de varias semanas, el ejercicio puede cambiar en ciertos genes que aumentan el nivel de galanina en el cerebro, un neurotransmisor péptido que parece bajar el tono de la respuesta del cuerpo al estrés por regulación de otra sustancia química del cerebro, la noradrenalina”, añade.

El cerebro se entrena para tener menos ansiedad a estímulos nuevos.

“El resultado es que el cerebro se entrena para tener menos ansiedad en respuesta a estímulos nuevos”, señala Rizaldos. Mientras que los sucesos que no son “exactamente problemas”, a los que se enfrentan la mayoría de las personas , la respuesta neuroquímica humana puede reaccionar de manera similar. “Con el ejercicio nuestro cerebro se hace menos susceptible a la ansiedad ante eventos inofensivos pero inesperados, como por ejemplo: faltar a una cita o conseguir un aparcamiento . Un poco de tensión mental y la estimulación del ejercicio físico nos puede ayudar a mantener, en el día a día, otra perspectiva de los problemas”, explica. En cualquier caso, si crees que sufres depresión o tu cerebro está respondiendo a algún estímulo nuevo de una forma no muy adecuada, puedes consultarle online a Miguel Ángel Rizaldos.

Finalmente, Miguel Ángel Rizaldos consluye con una cita de Homes que define muy bien esta situación: “El ejercicio es la condición más normal o natural y que el sedentarismo es en realidad la situación anormal”.
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