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“Los padres se han empoderado tanto en Internet que no saben a quién hacer caso”

Carlos ReyeroEl médico Carlos Reyero es pediatría especializado en puericultura, homeopatía, oligoterapia y homotoxicología. Desde Pediatriabasica.com  se encarga de poner su sabiduría al alcance de muchos usuarios solo conectándose a Internet. Una web sobre cuidados de los niños con consejos, artículos y vídeos fruto de su dilatada trayectoria. En los últimos tiempos además está apostando fuertemente por las nuevas tecnologías, ofreciendo consulta online por la plataforma de telepediatría integral Qbaby.

¿Qué es lo más importante de la alimentación de los 0 a 6 meses del bebé? Lo más importante es la alimentación con leche materna, pero tan imporatnte es saber la técnica, porque si esta no es buena fallará todo el proceso.

En Internet todo el mundo escribe sobre lactancia pero ¿Qué le recomendarías a una madre que se informa sobre ella en Internet?  Los padres se han empoderado tanto con internet que llega un momento que no saben a quien seguir o a quien hacer caso. Por eso, lo importante es que vean que su pediatra le ofrece el conocimiento adecuado y la forma de saber buscar en internet, como por ejemplo en páginas de Sociedad de Pediatria o en la de la Sociedad de Pediatria Extrahospitararia, ya que sino cada pediatra puede tener criterios muy distintos, y eso en ocasiones no es bueno, sobre todo si madres se conocen y cada pediatra les dice una cosa distinta.

A las madres primerizas ¿Qué es lo que más les preocupa cuando van a la consulta? Lo que mas les importa es que les digamos que lo están haciendo bien. En cualquier caso, hay que ser muy sutil en la forma de decirle que lo hagan mejor.

¿Qué tres cosas son las que generan más preguntas de tus pacientes? La primera es ¿Está engordando bien?  También como sacarle los gases, preocupaciones sobre vómitos, diarreas, estreñimiento…. De mayores, preguntan más por si el bebé no come, mocos y tos.

La pediatría online ¿Hasta qué punto está calando entre los padres? En España todavía no veo que encaje, buscan todo por internet, y usan algunos pocos todavía las redes sociales.
Por eso lo importante no es el numero de seguidores sino las personas que participan en tu web y Facebook. Pagar por consultar a alguien pueden hacerlo mis pacientes, porque confian en mí en un momento dado, sino es muy raro que lo hagan.

Tienes una web en la que informas a los padres y madres ¿Crees que todos los profesionales sanitarios deberían hacer lo que tú haces? Creo que deberían hacerlo los que quieran disponer de tiempo para ello, porque ocupa bastante. En un principio me propuse escribir sobre diferentes procesos de los niños como hacen otros pediatras, pero es un campo ya muy saturado y como digo la gente se tira mas a organismos conocidos como las Sociedades Pediatricas.

Medidas para combatir la bronquiolitis aguda en el niño

bronquiolitisLa bronquiolitis aguda es una enfermedad producida por una infección vírica, que afecta a niños menores de dos años, y se manifiesta con dificultad para respirar y, a veces, ruidos de “pitos” en el pecho.

Se denomina así al primer episodio de dificultad respiratoria en un niño menor de dos años.Generalmente se inicia con tos y mucosidad nasal. Después de 3-4 días aparece la dificultad respiratoria progresiva. El niño puede estar irritable, comer menos y presentar fiebre.

El Dr. Sergio Fernández, pediatra y puericultor, apunta una serie de medidas que pueden contribuir a que respire mejor:

  • Mantener al niño algo incorporado (alrededor de 30º) cuando esté acostado. Es conveniente elevar todo el cabecero de la cuna o cama, ya que si sólo se eleva la almohada, puede flexionar excesivamente el cuello, empeorando la dificultad.
  • Lavados nasales con suero fisiológico si presentan obstrucción nasal importante, preferiblemente antes de comer.
  • Fraccionar las comidas, más pequeñas y frecuentes, y no forzarlo a comer.
  • Evitar ambientes con humo y/o masificados.

Sin embargo, el Dr. Fernández, ofrece algunas claves a los padres y madres de los niños. ¿Cuándo se debería consultar con su pediatra? Si comienza con dificultad respiratoria, explica el Dr. Fernández, es conveniente que sea valorado, por si es preciso administrar algún tratamiento o control. También lo es si es menor de tres meses, ya que muchos de ellos precisan observación en el hospital por tener un mayor riesgo de complicaciones. En otros casos, como si presenta mal estado general, lo encuentran irritable o bien adormilado; si se cansa mucho al comer o casi no come; si se pone morado o pálido; si respira peor, cada vez más deprisa o se le marcan las costillas; si mueve mucho el abdomen, se le hunde el pecho o deja de respirar durante segundos, también debes consultar a un pediatra.

Medicación

En la actualidad, no hay ningún medicamento que cure la bronquiolitis. “Es el propio organismo el que controla la infección, pudiendo persistir los síntomas hasta 2-4 semanas. Algunos niños, tras haber padecido una bronquiolitis, pueden presentar episodios sucesivos de dificultad respiratoria con tos, de características similares, en los primeros años de vida”, explica el Dr. Fernández. En estos casos, prosigue, la tendencia es a la curación espontánea con el paso del tiempo.

Si quieres estar en contacto con el pediatra Sergio Fernández y que te realice una supervisión semanal de la salud de tu bebé, poderle consultar online si tienes dudas sobre la bronquiolitis u otra enfermedad puedes adquirir Qbaby  desde aquí  y obtener todo eso y más. 

Convulsiones febriles en los niños

Una convulsión febril es una respuesta del cerebro ante la fiebre, que se produce en algunos niños sanos entre los 6 meses y los 5 años de vida. El mecanismo por el que se produce es desconocido, pero el Dr. Sergio Fernández, pediatra que forma parte del cuadro médico de Qbaby, es un experto en tratar este tipo de síntomas, de los que ofrece más datos. “Casi siempre ocurren durante las primeras 24 horas desde el inicio del proceso febril, el niño pierde la conciencia de forma brusca, el cuerpo puede ponerse rígido y comenzar con sacudidas o quedarse completamente flácido” explica.

fiebre niños. Además, el Dr. Fernández apunta datos importantes: “También es frecuente que la boca esté de color morado, cerrada con fuerza, como encajada y con la mirada perdida. Suele durar poco tiempo, menos de 5 minutos en la mayoría de los casos. Tras el episodio, el niño tiende a dormirse”, señala.

El Dr. Fernández, que habitualmente resuelve consultas online a padres y madres a través de Qbaby, ofrece algunas de las claves en el caso de que el niño tenga estos síntomas:

  • Colocar al niño tumbado de lado, sobre un costado (esto le permitirá respirar mejor) y lejos de objetos con los que pueda golpearse.
  • No abrir ni introducirle nada en la boca.
  • Ponerle un supositorio de paracetamol si no se le ha dado ningún medicamento para la fiebre en las últimas 2 horas.
  • Tener la valoración de un médico que confirme el diagnóstico.

Para el Dr. Fernández, las convulsiones febriles tienen buen pronóstico, ya que después de la convulsión el niño tendrá el mismo estado de salud que antes. “Cualquier infección banal (catarro, faringoamigdalitis, gastroenteritis…), que curse con fiebre puede provocar una convulsión febril. Son frecuentes, y ocurren hasta en un 3-5% de los niños sanos. Además, después del primer episodio, 1 de cada 3 niños volverán a tener otro a lo largo de su vida”, explica.

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10 consejos para controlar la fiebre en los niños

fiebre en niñosLa fiebre es uno de los motivos principales de consulta en los Servicios de Urgencias, suponiendo hasta un 20% de todas las visitas. Es más frecuente en los niños entre 3 y 36 meses, teniendo una media de episodios agudos de fiebre de entre 4 y 6 episodios al año. Éste número suele ser más elevado en los niños que asisten a la guardería.

El Doctor Sergio Fernández Ureña, pediatra y puericultor, recuerda que la fiebre se define como una temperatura rectal superior a 38ºC ó 37.5ºC axilar. “Su origen y tratamiento es una importante fuente de preocupación en las familias, que desarrolla una ‘fiebre-fobia’, lo que produce que, actualmente haya una tendencia al sobre-tratamiento de la misma”, explica.

El Dr. Fernández Ureña alude algunos consejos publicados por la Asociación Española de Pediatría para intentar racionalizar el manejo y el tratamiento de la fiebre:

1. La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias.

2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.

3. Algunos niños predispuestos (4%) pueden tener convulsiones por fiebre, pero el tratamiento de la  fiebre no evita estas convulsiones. Nunca se deberían dar medicamentos para bajar la fiebre con este propósito.

4. Hay que tratar los niños febriles sólo cuando la fiebre se acompaña de malestar general o dolor. El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia para tratar el dolor y su dosificación debe realizarse en función del peso del niño y no de la edad. La combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable.

5. El uso de paños húmedos, friegas de alcohol, desnudar a los niños, duchas, baños… para el tratamiento de la fiebre está desaconsejado.

6. No abrigar ni desnudar demasiado al niño con fiebre.

7. El niño con fiebre debe estar bien hidratado. Hay que ofrecer frecuentemente líquidos y procurar que éstos tengan hidratos de carbono (zumos de frutas, batidos, papillas, etc.).

8. No es aconsejable el uso de paracetamol o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles o locales.

9. Ni la cantidad de fiebre ni el descenso de ésta tras administrar ibuprofeno o paracetamol sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.

10. Debe vigilar signos de empeoramiento clínico y consultar con carácter urgente si su hijo presenta:

– Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.

– Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.

– Rigidez de cuello.

– Convulsión o pérdida de conocimiento.

– Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).

– Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.)

– Si no orina o la orina es escasa.

– Siempre requiere consulta urgente la fiebre en un niño menor de 3 meses.

Los peligros del TDAH infantil y la hiperactividad en la adolescencia

El mayor conocimiento del TDAH infantil que están adquiriendo las familias en estos últimos años gracias a las diferentes campañas de divulgación llevadas a cabo, está permitiendo ver en las consultas cada vez una mayor variedad de edades en los pacientes que acuden. Si bien hace unos años las familias venían por problemas en chicos de 6 a 14 años, ahora es habitual encontrarse con familias que acuden con sus hijos adolescentes o chicos jóvenes que han oído hablar del tema por amigos o compañeros de trabajo. Dentro de todo ese espectro de edades y características, el grupo de chicos diagnosticados en la adolescencia es el que nos está ofreciendo mayores dificultades.

TDAH

Los adolescentes son complejos por naturaleza. Ya sin presentar ningún problema de salud, frecuentemente, su comportamiento y conducta son difíciles de entender y manejar por parte de los padres y los educadores. En general, los profesionales sanitarios tampoco se encuentran especialmente cómodos cuando chicos entre 15 y 20 años acuden a una consulta, suelen ser poco confiados, poco comunicativos, vergonzosos… etc.

Desde nuestro punto de vista, la ampliación de la edad a la atención pediátrica hasta los 18 años realizada por el Ministerio de Sanidad es un gran acierto. La pediatría es la rama de la medicina que se encarga del control de salud de la persona desde el momento de la concepción (antes del nacimiento) hasta el final del desarrollo (sea la edad que sea), algo que no sucede evidentemente a los 14 años (edad actual de atención pediátrica). Los pediatras, por nuestra experiencia y costumbre en el trato con este grupo de edad, estamos especialmente bien predispuestos al contacto con los adolescente y a conseguir buena comunicación con ellos y sus familias. Por todo ello, en los sistemas de salud más desarrollados, la edad de atención pediátrica es más elevada.

La medicación.Las dificultades conductuales propias de los adolescentes asociadas a los problemas de impulsividad del TDAH se convierten en un auténtico caballo de batalla para familias y profesionales. Debemos ser capaces de mostrarles a estos chicos el origen de su problema a la vez que evitamos transmitirles sensación de enfermedad o problema mental. Para muchos muchachos, tomar una medicación “para algo de la cabeza” es sinónimo de enfermedad mental, de “estar loco”. Si a esto le asociamos las controvertidas opiniones mostrada en ciertos ámbitos sobre el TDAH y su tratamiento, podemos entender las reticencias de chicos y familias en algunas ocasiones.

Si somos capaces de explicarles las cosas con tiempo, sencillez y naturalidad, la inmensa mayoría de estos chicos entiende perfectamente la causa de su problema y no suelen poner trabas a empezar un programa de tratamiento. Esto se ve recompensado con la rápida respuesta que suelen percibir cuando lo empiezan, por lo que finalmente, si conseguimos superar ese muro inicial, solemos ganarnos la confianza de la familia y el apoyo a la misma de todo su entorno.

Para estas familias, la información es fundamental para que todo podamos tomar un camino común, superar las dificultades.