Disfunciones psicológicas en la fibromialgia

La fibromialgia (FM) o síndrome de fibromialgia (SFM) es una enfermedad crónica y compleja de origen desconocido, que se caracteriza fisiológicamente por un dolor generalizado y difuso de la musculatura, los tendones y otros tejidos blandos que rodean las articulaciones del organismo, además de una anormal sensibilidad a la presión digital en zonas anatómicas muy específicas del cuerpo.

Fibromialgia.

Para Arturo Argelaguer, psicólogo clínico, social y forense, sus manifestaciones más comunes son la rigidez de las articulaciones, fatiga constante, alteraciones del sueño, colon irritable, trastornos psicológicos (depresión ansiedad y estrés) y otras disfunciones cognitivas como: dificultad para concentrarse, deterioro de la memoria, anomia y agobio cuando deben afrontar varias cosas a la vez.

“La fibromialgia es una enfermedad que provoca una mala percepción del estado de salud, afectando de lleno el entorno socio-familiar y laboral de quienes la padecen, las cuales experimentan altos niveles de dolor y tensión emocional, observándose en ellas conductas inapropiadas, derivadas de una mala respuesta a los tratamientos físicos o farmacológicos”, apunta. La calidad de vida de estas pacientes aumenta a medida que son capaces de creer en una mayor autoeficacia y capacidad de control interno, según añade.

Dolor. “Cuando los pacientes afectados tienen una mayor percepción subjetiva de la gravedad de su enfermedad, se ha detectados un incremento en la frecuencia que ésta se asocia a una mayor intensidad del dolor, a mayores interferencias en el sueño, mayores incrementos de la medicación y una mayor presencia de otras enfermedades comórbidas, muchas de las cuales suelen estar ligadas a patologías de salud mental, como la ansiedad y la depresión”, explica.

El objetivo final de un buen abordaje terapéutico se centra en aliviar el dolor, mantener y/o restablecer el equilibrio emocional, mejorar la calidad del sueño, incrementar la capacidad física, reducir el cansancio y la falta de fuerzas generalizadas y prevenir el resto de problemas asociados.

En cuanto a los tratamientos, y asumiendo que en estos momentos no hay ninguna cura definitiva, pero se ha observado buenos indicios de efectividad en el alivio de los síntomas de la fibromialgia cuando se trabaja de forma multidisciplinar en base al modelo biopsicosocial de la enfermedad: coordinando psicoeducación (afrontamiento, autoeficacia, calidad de vida), terapia psicológica (depresión, catastrofismo y ansiedad), ejercicio fisiológico (aeróbic, refuerzo muscular y estiramientos) y farmacología (antidepresivos).

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