Embarazo y alcohol: una relación imposible

Cuando una mujer queda embarazada, la insistencia del médico para que ésta no consuma alcohol está más que justificada y es algo completamente asumido por ambas partes. Cuando consumimos alcohol, tras su absorción, viaja por nuestro torrente sanguíneo llegando a nuestros tejidos y distintos órganos. Si se está embarazada el alcohol llegara también al feto, a sus tejidos y órganos, en el cual la baja metabolización conduce a que éste permanezca elevado durante más tiempo. Por lo tanto, tomar una copa de alcohol, hace que nuestro bebé también la consuma, lo que puede generar graves consecuencias.

embarazo y alcohol

Para la dietista Josefa Cobos, artífice de Diesalud, “los niños que resultan afectados por la exposición al alcohol durante el embarazo, suelen pesar menos al nacer, crecen más despacio y por consecuencia suelen ser de talla más pequeña”. Entre otras consecuencias, los rasgos faciales pueden “resultar alterados”, explica, así como algunos de sus órganos, “dando lugar a malformaciones de corazón, riñones, tubo digestivo, extremidades, etc.”, señala.

Otro de los efectos características de la ingesta de alcohol durante el embarazo es que el feto, según apunta Cobos, puede presentar signos de retraso mental, e incluso, es posible que si no presentan las características de exposición al alcohol al nacer, estos tienden a ser hiperactivos, “presentando problemas en el lenguaje y la coordinación”.

Consecuencias graves

Para Cobos, en cualquier momento del embarazo, el consumo de alcohol puede afectar al feto, aunque su efecto puede ser distinto en los diferentes meses de embarazo. “Es en el primer trimestre de embarazo donde puede haber  más riesgo para presentar malformaciones, mientras que el segundo y tercer trimestre causará problemas de crecimiento, problemas funcionales, sensoriales  y retraso mental”, explica.

Es posible que el momento de mayor riesgo sea en las primeras semanas de embarazo, en el que la mujer puede no saber que está embarazada, y la ingesta de alcohol pueda dar lugar desde el aborto espontáneo así como graves malformaciones físicas.

Cierto es que las manifestaciones más severas de los efectos del alcohol se presentan en niños cuyas madres mantienen una ingesta de alcohol de forma crónica, en comparación con las que tienen un consumo esporádico, pero si éste consumo es en grandes cantidades aunque pocas veces, el efecto se traduce en los mismos resultados  perjudiciales para el bebé. Ciertos estudios barajan la posibilidad que pequeñas cantidades muy esporádicas den también lugar a problemas no menos importantes, como un cociente intelectual disminuido, problemas de adaptación y aprendizaje.

Según Cobos, hasta ahora no se ha podido demostrar que exista una dosis mínima de ingesta de alcohol que se pueda considerar segura, por lo tanto el consumo durante el embarazo debe ser CERO.

2 pensamientos en “Embarazo y alcohol: una relación imposible

  1. Pingback: Embarazo y alcohol: una relación imposib...

  2. Pingback: 5 razones por las que evitar el consumo de alcohol durante el embarazo | Blog de Qbaby

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

14 + 10 =