El impacto de los programas de rehabilitación cardíaca tras un infarto agudo de miocardio

El infarto de miocardio produce un gran impacto en la vida de una persona.

Pocos sucesos tienen tanto impacto en la vida de una persona y su familia como sufrir un infarto agudo de miocardio (IAM o ataque al corazón). Muchas personas experimentan la sensación de “volver a nacer” y se toman en serio realizar cambios sustanciales en el estilo de vida para aprovechar esta segunda oportunidad. Lo cierto es que en las últimas décadas ha mejorado mucho el conocimiento sobre cómo prevenir y tratar muchas de las enfermedades del corazón. Todos sabemos que las intervenciones de revascularización mediante bypass coronario, la extracción de trompos coronarios y la colocación de stentshan elevado la supervivencia de los pacientes, el número de años que viven después de un infarto y la calidad de vida posterior.

Sin embargo, tan importante o más que las intervenciones quirúrgicas son la prevención y el control de los factores de riesgo cardiovascular: tabaco, obesidad, colesterol, hipertensión arterial, estrés, sedentarismo, diabetes, ejercicio físico intenso… Los programas de rehabilitación cardíaca se inventaron para promover el cambio de estilo de vida tras sufrir un infarto cardíaco, aunque también tienen mucha utilidad en otras enfermedades del corazón (angina de pecho, isquemia cardíaca, insuficiencia cardíaca, operaciones de válvulas del corazón (valvulopatías), trasplante cardíaco, anomalías congénitas, arritmias que requieren la implantación de marcapasos, e incluso para personas sanas que realizan ejercicio físico intenso).

Existe evidencia científica muy bien documentada sobre la eficacia de los programas de prevención secundaria y rehabilitación cardíaca. Disminuyen de forma importante la mortalidad por enfermedades del corazón (26-34%), los incidentes cardíacos no mortales (en torno al 50%), la mortalidad por otras causas (20%), mejoran la capacidad de realizar ejercicio físico, el control de la hipertensión arterial, además disminuyen el colesterol y los niveles de depresión y la ansiedad. Una persona que realiza el programa y mantiene los cambios en su estilo de vida puede vivir entre 7 a 10 años más que quien no lo hace, y con una calidad de vida muy superior.

¿En qué consiste un programa de rehabilitación cardíaca?

Se trata de un programa preventivo de cambio de hábitos de vida pensado para reducir los factores de riesgo para el corazón y mejorar la calidad de vida de las personas. Se habla de “rehabilitación” o prevención secundaria porque la máxima prioridad es aplicar este tipo de programas a quienes han sufrido un incidente o intervención cardíaca, pero un programa del similar puede utilizarse como prevención primaria (para evitar incidentes cardíacos antes de haberlos padecido) en personas que presentan factores de riesgo cardiovascular.

Un Programa de Rehabilitación Cardíaca estándar tiene tres fases: Fase I, durante el ingreso en el hospital; Fase II, en los 2-3 meses posteriores al ingreso en el hospital; Fase III, o de mantenimiento durante el resto de la vida.

Fase I. FASE I

El objetivo de la fase I en el hospital es concienciar al paciente sobre la importancia del control de los factores de riesgo y la iniciación en el programa. En esta fase es muy importante que el paciente pierda el miedo y entienda la conveniencia de realizar ejercicio de forma temprana con la adecuada supervisión.<

FASE II

Esta fase es la más importante desde el punto de vista de la intervención médica. El objetivo es que el paciente adquiera hábitos de vida saludables para el corazón realizando ejercicio físico moderado y reduciendo sus factores de riesgo. Para ello el paciente es valorado por un equipo de profesionales que suele incluir cardiólogo, rehabilitador, psicólogo, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, etc. El equipo define un plan de entrenamiento personalizado en función del nivel de riesgo del paciente (bajo, medio o alto) y de los factores de riesgo y otras enfermedades que puede presentar. El programa contemplará siempre un plan de entrenamiento físico, pero también educación sanitaria y apoyo psicológico. Uno de los aspectos clave de la valoración consiste en realizar una prueba de esfuerzo o ergometría, en la que se determina la frecuencia cardíaca máxima que servirá como criterio de seguridad para los ejercicios del plan de entrenamiento cardíaco. Así, en las sesiones de entrenamiento en el gimnasio se busca alcanzar entre el 75% y el 85% de la frecuencia cardíaca máxima. Los pacientes de mayor gravedad deben realizar el ejercicio de forma monitorizada controlando la respuesta del corazón en todo momento.

FASE III

El objetivo de esta fase es el mantenimientodurante el resto de la vida de los nuevos hábitos de vida adquiridos para evitar un nuevo incidente cardiaco. En esta fase es primordial mantener la motivación del paciente y su compromiso con el control de los factores de riesgo cardiovascular. 

Un pensamiento en “El impacto de los programas de rehabilitación cardíaca tras un infarto agudo de miocardio

  1. Pingback: Efectividad de la web 2.0 en la rehabilitación cardíaca: el complemento clínica-casa « Blog de Qoolife

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

17 − 8 =