Rehabilitación cardíaca en España: Beneficios establecidos, pacientes perdidos

Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están bien establecidos, pero son muy pocos los pacientes que se benefician de ella en España y otros países del sur de Europa. Se estima que sólo el 5% de los pacientes que han sufrido un infarto acceden a un programa de rehabilitación cardíaca y no debe llegar al 1% de los pacientes de insuficiencia cardíaca. 
 
Sin embargo, en los países del centro y norte de Europa acceden a estos programas más del 50% de los pacientes. Además, las unidades de rehabilitación en España están centradas en  gran parte en lo que se denomina Fase II (y que explicamos en este artículo), sólo un tercio de las unidades tiene organizada la fase III por lo que la adherencia al ejercicio un año después de haber terminado decrece a un 20-40%, según datos de la encuesta SORECAR (2010). 
 
Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están comprobados pero no todos acceden a ellos.
La experiencia internacional demuestra que es fundamental tener bien organizada la fase III, con acuerdos con gimnasios cardioprotegidos, clubes de pacientes coronarios, mecanismos de recuerdo y motivación desde las unidades de rehabilitación, habilitación de recursos en la comunidad (senderos o rutas estudiados según dificultad), etc.
Dada la escasez de unidades y recursos existentes parecería lógico estructurar los programas de forma más corta pero más intensa (en la fase II) y complementarlos con una mejor organización de la fase III que facilite el mantenimiento y compromiso por parte de los pacientes. La coordinación con recursos privados y comunitarios puede ser clave para esto último. De este modo se podría incrementar el número de pacientes que se benefician de los programas y mejorar la efectividad de los mismos a lo largo del tiempo. Cabe esperar que aparezcan pronto nuevas unidades de rehabilitación cardíaca con una oferta privada que complemente la muy escasa y deficiente oferta pública existente en España.
La oferta privada podría ser de gran ayuda y tener muy buena aceptación en el caso de pacientes cardíacos de bajo riesgo, como programas de prevención primaria para personas que presentan factores de riesgo cardiovascular, y para personas de mediana edad que realizan ejercicio intenso o están sometidas a situaciones de estrés (programas de fitness, preparación deportiva de alto rendimiento). También las empresas podrían beneficiarse de la implantación de este tipo de programas ya que la práctica por parte de los trabajadores reduciría la pérdida de horas trabajadas, acortaría el tiempo de incorporación al trabajo tras una baja debida a un incidente cardíaco y mejoraría en general la productividad laboral. 
 
Autor del texto: Rafael Pinilla

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