Los beneficios directos para el bebé de las relaciones sexuales durante el embarazo

Existen muchos miedos y mitos acerca de de las relaciones sexuales durante el embarazo. En muchas culturas, el embarazo todavía es motivo para suprimir las relaciones sexuales, justificación que no tiene una base científica comprobada. Por eso hay que  borrar esas creencias, porque no se hace daño al bebé, ni puede provocar un aborto ni contracciones de parto.

Las relaciones sexuales durante el embarazo son positivas.

Tener actividad sexual durante el embarazo es beneficioso para la pareja, la mujer y el bebé. Para la matrona Patricia Briñón, “mejora la relación de la pareja, relaja la importante tensión que existe en el embarazo y hace que la mujer se sienta mejor”. Es más, apunta datos muy interesantes: “Una quinta parte de las mujeres descubren el orgasmo por primera vez durante el embarazo, el bebé recibe dentro del útero una sensación placentera trasmitida desde la madre debido a la segregación de endorfinas. El orgasmo provoca pequeñas contracciones de mayor o menor duración dependiendo de la irrigación sanguínea pero no provoca contracciones de parto”.

En cambio, Briñón avisa de que se debe “dejar de tener relaciones sexuales cuando exista alguna patología”, como pueden ser una amenaza de aborto o parto prematuro, problemas con la placenta, la rotura prematura de la bolsa de las aguas, si existe sangrado, o si así lo indica el ginecólogo o la matrona.

El deseo sexual puede cambiar durante el embarazo dependiendo de la etapa y el trimestre de gestación, no obstante no existe una regla fija aunque parece que se produce una disminución a medida que avanza el embarazo debido a la influencia hormonal:

  • En el primer trimestre debido a los miedos de la pareja y a los síntomas maternos cómo náuseas y vómitos, sensibilidad mamaria, cansancio y labilidad emocional puede verse mermada la sexualidad.
  • En el segundo trimestre suele ser el mejor momento, puesto que la mujer ha asumido su nuevo estado, comienza a notar al bebé y a aceptar su cambio de cuerpo. 
  • En el tercer trimestre la presión que ejerce el bebé sobre la pelvis, el miedo a hacerle daño, puede conllevar una disminución de la frecuencia de las relaciones. No está demostrado científicamente que pueda colaborar directamente con el inicio de trabajo de parto, pero el semen contiene prostaglandinas que pueden ayudar a madurar el cuello del útero cuando la gestación ya ha superado las 37 semanas.

Briñón añade además datos clave para la mujer. “Casi la mitad de las mujeres consideran insuficiente la información recibida sobre sus problemas sexuales, especialmente en gestaciones de alto riesgo, debido a la falta de información de los profesionales sanitarios, sumado al hecho que la embarazada no suele realizar pregunta y que el ginecólogo raras veces toma la iniciativa”, señala. “Las relaciones sexuales no son exclusivamente coitales y se puede tener una vida sexual plena sin tener que recurrir a ella; además el afecto, la ternura, las muestras de cariño con la pareja son igualmente beneficiosas para los dos y el futuro bebé“, concluye Briñón.

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