Archivo de la etiqueta: Accidente Cardiovascular

TDAH en niños y adultos: Riesgos cardiovasculares del tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico en el TDAH tiene que estar muy controlado.

El corazón es una parte muy sensible de nuestro organismo, por lo que debemos cuidarlo con mimo en todos los sentidos. Desde el inicio del uso de los diferentes tratamientos para el TDAH (los psicoestimulantes como el metilfenidato y los no psicoestimulantes como la atomoxetina) ha habido una importante controversia sobre los riesgos que podían tener a nivel cardiovascular. Debido a ello, son muchos los estudios realizados al respecto y los informes publicados por las diferentes sociedades científicas en uno u otro sentido.

Como resumen, dejamos el enlace una revisión del tema realizada en la revista científicas “Evidencias en Pediatría” auspiciada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) donde se dejan muy claras las conclusiones.

A pesar de la multitud de estudios y análisis realizados, no se evidencia la necesidad de realizar un ECG (electrocardiogramas) a todas las personas afectas de TDAH que vayan a tomar un tratamiento farmacológico. El estudio cardiológico debe reservarse para aquellas personas que tengan algún factor de riesgo como arritmias, cardiopatías inestables… De hecho, en nuestra experiencia contamos con pacientes intervenidos por malformaciones cardíacas congénitas que realizan con normalidad un tratamiento farmacológico para el TDAH con sus revisiones periódicas.

En el último congreso internacional sobre TDAH se dedicó una sesión específica a este tema para resolver todas las dudas de los profesionales y de esta forma unificar criterios a la hora de atender a nuestros pacientes.

Por otro lado, no debemos ser inconscientes a la hora de usar estos medicamentos. Es importante que sean manejados por médicos con experiencia en psicofarmacología en niños y adultos y específicamente relacionadas con el TDAH. El uso de este tipo de fármacos debe llevar aparejados una serie de controles clínicos para evitar complicaciones. Hay que vigilar el peso, la talla, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial de forma periódica e informar a la familia de los resultados para su tranquilidad.

Para mejorar estos conocimientos, siempre trabajamos por ofrecer formación especializada al respecto. Cuanto mejor formados en TDAH estén los profesionales implicados en su evaluación y tratamiento, mejores resultados podremos obtener con el uso conjunto de la mediación y la terapia no farmacológica.

Rehabilitación cardíaca en España: Beneficios establecidos, pacientes perdidos

Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están bien establecidos, pero son muy pocos los pacientes que se benefician de ella en España y otros países del sur de Europa. Se estima que sólo el 5% de los pacientes que han sufrido un infarto acceden a un programa de rehabilitación cardíaca y no debe llegar al 1% de los pacientes de insuficiencia cardíaca. 
 
Sin embargo, en los países del centro y norte de Europa acceden a estos programas más del 50% de los pacientes. Además, las unidades de rehabilitación en España están centradas en  gran parte en lo que se denomina Fase II (y que explicamos en este artículo), sólo un tercio de las unidades tiene organizada la fase III por lo que la adherencia al ejercicio un año después de haber terminado decrece a un 20-40%, según datos de la encuesta SORECAR (2010). 
 
Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están comprobados pero no todos acceden a ellos.
La experiencia internacional demuestra que es fundamental tener bien organizada la fase III, con acuerdos con gimnasios cardioprotegidos, clubes de pacientes coronarios, mecanismos de recuerdo y motivación desde las unidades de rehabilitación, habilitación de recursos en la comunidad (senderos o rutas estudiados según dificultad), etc.
Dada la escasez de unidades y recursos existentes parecería lógico estructurar los programas de forma más corta pero más intensa (en la fase II) y complementarlos con una mejor organización de la fase III que facilite el mantenimiento y compromiso por parte de los pacientes. La coordinación con recursos privados y comunitarios puede ser clave para esto último. De este modo se podría incrementar el número de pacientes que se benefician de los programas y mejorar la efectividad de los mismos a lo largo del tiempo. Cabe esperar que aparezcan pronto nuevas unidades de rehabilitación cardíaca con una oferta privada que complemente la muy escasa y deficiente oferta pública existente en España.
La oferta privada podría ser de gran ayuda y tener muy buena aceptación en el caso de pacientes cardíacos de bajo riesgo, como programas de prevención primaria para personas que presentan factores de riesgo cardiovascular, y para personas de mediana edad que realizan ejercicio intenso o están sometidas a situaciones de estrés (programas de fitness, preparación deportiva de alto rendimiento). También las empresas podrían beneficiarse de la implantación de este tipo de programas ya que la práctica por parte de los trabajadores reduciría la pérdida de horas trabajadas, acortaría el tiempo de incorporación al trabajo tras una baja debida a un incidente cardíaco y mejoraría en general la productividad laboral. 
 
Autor del texto: Rafael Pinilla

Prevención, síntomas y sospecha del Ictus

El cerebro, foco de los Ictus.
En un tercio de los casos de Ictus o accidente cerebro vascular se dan síntomas previos que pueden durar desde minutos hasta horas y que si se identifican adecuadamente pueden salvar la vida del paciente. El ictus se produce cuando una arteria que lleva sangre a una parte del cerebro se rompe (hemorragia) o se tapona con un coágulo (trombosis), lo que provoca la muerte de las neuronas correspondientes a la zona de irrigación de la arteria.
 
Los factores de riesgo que se pueden prevenir más importantes del Ictus son la Hipertensión, la Fibrilación Auricular, la diabetes y la arteriosclerosis producida por la elevación del colesterol. La edad avanzada y el sexo masculino también son factores de riesgo pero no son modificables. Los hombres entre 45 y 74 años sufren más Ictus, pero a partir de los 85 años quienes tienen mayor riesgo de muerte por sufrirlo, son las mujeres. Algunos síntomas de sospecha de un Ictus son:
 
1.-  PERDER LA VISIÓN DE UN OJO DE FORMA BRUSCA.  Lo más habitual es empezar a ver doble de forma brusca, para notar a continuación pérdida completa de visión de un ojo. Puede durar unos segundos y luego volver a recuperar la visión. El motivo es la obstrucción de la arteria retiniana.
2.- PÉRDIDA BRUSCA DEL EQUILIBRIO acompañado de desorientación y descoordinación. Este síntoma puede durar minutos y luego resolverse, pero también puede ir aumentando de intensidad.
3.- DEBILIDAD O PARÁLISIS MUSCULAR en la cara, brazo o pierna de forma BRUSCA. Este síntoma provoca imposibilidad de movimiento de una parte del cuerpo con sensación de entumecimiento. También puede durar minutos y después solucionarse.
4.- INCAPACIDAD PARA ARTICULAR PALABRAS o PARA ENTENDERLAS: Se puede notar desde dificultad para hablar o entender las palabras, hasta confusión y pérdida de memoria. También es frecuente perder la habilidad de escribir o de realizar cosas habituales como atarse los zapatos o incluso tragar alimentos.
 
5.- PÉRDIDA DE SENSIBILIDAD AL TACTO o incluso al calor o al frío. Se siente una incapacidad para reconocer los estímulos sensoriales táctiles y se suele acompañar de un cambio brusco del estado de ánimo: se siente profunda tristeza o al contrario, gran euforia.

Cómo actuar

La Doctora Remedios Mas nos da algunas pautas de cómo actuar en este caso. “En primer lugar, si se tienen antecedentes de riesgo como la Hipertensión, Fibrilación Auricular, Diabetes o hipercolesterolemia, se debe acudir a urgencias para descartar lo antes posible el ICTUS, ya que, el éxito del tratamiento depende sobre todo de la rapidez en el diagnóstico y tratamiento”, apunta. Además, concluye con algo muy importante: Se sabe que las primeras 4 horas son cruciales para corregir las causas y que no se produzca el temido Ictus”.