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El papel del ejercicio físico en los pacientes con EPOC

PACIENTE CON EPOCLa EPOC es una enfermedad inflamatoria que provoca la obstrucción de las vías respiratorias. Hacer ejercicio contribuye a mantener la forma física y permite hacer frente a los síntomas (especialmente la disnea) de una manera más útil.

Según la Dra. Olga Araújo, especialista en medicina interna, “el ejercicio mejora la utilización del oxígeno, fortalece la musculatura, disminuye la fatiga y ayuda a controlar la disnea”, explica. Por ello, propone practicar alguna actividad física que le guste en la medida de sus posibilidades, le ayudará a sentirse mejor y mejorará su calidad de vida.  La Dra. Araújo ofrece en esta vía importantes factores a recordar:

  • Cambiar los ejercicios para no crear rutinas aburridas.
  • Practicar con amigos para hacer la actividad más amena.
  • Seguir su propio ritmo. No se debe intentar realizar esfuerzos excesivos.
  • Elegir una alimentación saludable.

La Dra. Araújo aconseja también “darse una recompensa” al alcanzar los retos marcados.  Y por supuesto ante cualquier molestia consultar a un médico, a la vez que propone: 

      1. Empezar por una actividad sencilla y tan fácil de llevar a cabo como pasear o subir escaleras.
      2. Los ejercicios para fortalecer la parte inferior del cuerpo pueden ser bicicleta fija, subir escaleras, caminar, etc. Estos ejercicios fortalecen las piernas y aumentan el tono muscular y la flexibilidad. Ayudan a moverse mejor.
      3. Como ejercicios para fortalecer la parte superior del cuerpo podría hacer ejercicios ligeros con pesas para mejorar la fuerza de los músculos respiratorios, los músculos del brazo y los hombros.

Finalmente, la Dra. Araújo ofrece también algunos ejercicios a realizar que benefician al paciente:

  1. Póngase delante del primer peldaño y tome aire por la nariz.
  2. Suba los peldaños que pueda (1, 2 ó 3) soplando.
  3. Pare y tome aire de nuevo por la nariz.
  4. Siga subiendo y sople (1, 2 ó 3).

Consejos para personas con diagnóstico de EPOC

La EPOC es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca la obstrucción de las vías respiratorias y sensación de ahogo al respirar. El diagnóstico de EPOC comporta la necesidad de una serie de cambios en la vida del paciente, con un impacto directo sobre el propio paciente y sobre los familiares que le rodean. Supone limitaciones en la vida cotidiana, como hacer ejercicio físico, coger pesos, subir muchas escaleras…

EPOC, enfermedad pulmonar.

La enfermedad puede resultar incompatible con algunos trabajos que requieren esfuerzo físico para ser realizados. La Dra. Olga Araújo, especialista en medicina interna, apunta algo más: “La vida social puede verse afectada por la enfermedad”. Para Araújo, es muy importante seguir los consejos de su médico en el momento del diagnóstico, por lo que ofrece algunos que pueden resultar útiles:

  1. Deje de fumar.
  2. Tome cada medicamento tal y como el médico le indique tomarlo. Vaya al médico al menos dos veces al año para chequeos. Debería conseguir una vacuna contra la gripe al año y otra contra el neumococo.
  3. Vaya al hospital o consulte con su médico de inmediato si su respiración se vuelve dificultosa.
  4. Mantenga limpio el aire en el hogar. Manténgase alejado de las cosas como el humo que le dificultan la respiración.
  5. Mantenga su cuerpo fuerte. Debe caminar, hacer ejercicio y comer alimentos saludables regularmente.
  6. Si su EPOC es grave, debe sacarle el máximo rendimiento a su respiración. Debería hacer su vida lo más fácil posible en casa.

Pero tal y como explica en este video Jesús Gutiérrez, paciente con EPOC, “¿Se puede ser feliz con EPOC? Sí, sí, feliz al 110%”.

Cómo evitar náuseas y vómitos durante el embarazo

Las náuseas y vómitos durante el embarazo son un fenómeno muy común, que afecta a un 40-60 % de las gestantes y ocurren sobre todo durante el primer trimestre, entre las 6-14 semanas de gestación y suele resolverse antes de las 16 semanas, aunque en un 20 % de las gestantes persisten durante el segundo y tercer trimestre.Náuseas y vómitos.Se debe de diferenciar de una patología denominada hiperémesis gravídica, que ocurre cuando las náuseas y vómitos son persistentes e incoercibles, impiden una correcta alimentación de la gestante (intolerancia a sólidos y líquidos) y que producen pérdida de peso, alteraciones del metabolismo y deshidratación.

Para la matrona Patricia Briñón, lo más importante es “tratar de mantener una actitud positiva”. Según recuerda, “sentir náuseas está relacionado con el buen desarrollo de tu embarazo y que, por lo general, desaparecerán después de las primeras 12 o 16 semanas”. Briñón apunta algunos consejos:

Alimentación

  • Lo más indicado es hacer varias comidas al día poco abundantes. Comer despacio y masticar bien para facilitar la digestión.
  • Para las mujeres que sufren náuseas matutinas, es efectivo tomar antes de levantarse de la cama hidratos de carbono, como galletas, tostadas o cereales, y reposar durante 15 minutos después de la ingesta.
  • Consumir abundantes frutas y verduras, proteínas e hidratos de carbono, y evitar los alimentos con alto contenido en grasa, que hacen la digestión más lenta y provocan pesadez.
  • Evitar tomar los alimentos muy calientes: son preferibles las comidas frías o templadas.
  • Incrementar la vitamina B6 en la dieta, consumiendo granos enteros, nueces, semillas y legumbres.

Bebidas

  • Procurar no beber durante las comidas, mejor antes o después de estas.
  • Evitar las bebidas con gas, alcohol o cafeína, y los zumos muy ácidos.
  • Tomar bebidas frías o a temperatura ambiente.
  • Si se vomita, reponer el líquido perdido poco a poco y beber pequeñas cantidades.

Estilo de vida

  • No fumar.
  • Usar ropa holgada.
  • No lavarse los dientes justo después de comer.
  • Mantener una buena postura corporal.
  • No tumbarse totalmente horizontal justo después de comer.
  • Tomar suplementos vitamínicos por la noche, ya que el hierro que estos contienen pueden irritar el estómago.
  • Evitar permanecer en espacios poco ventilados en donde se concentren los olores de comida, perfumes, pintura, gasolina que puedan provocar náuseas.
  • Dormir más de lo normal y tratar de minimizar el estrés.

Los peligros del TDAH infantil y la hiperactividad en la adolescencia

El mayor conocimiento del TDAH infantil que están adquiriendo las familias en estos últimos años gracias a las diferentes campañas de divulgación llevadas a cabo, está permitiendo ver en las consultas cada vez una mayor variedad de edades en los pacientes que acuden. Si bien hace unos años las familias venían por problemas en chicos de 6 a 14 años, ahora es habitual encontrarse con familias que acuden con sus hijos adolescentes o chicos jóvenes que han oído hablar del tema por amigos o compañeros de trabajo. Dentro de todo ese espectro de edades y características, el grupo de chicos diagnosticados en la adolescencia es el que nos está ofreciendo mayores dificultades.

TDAH

Los adolescentes son complejos por naturaleza. Ya sin presentar ningún problema de salud, frecuentemente, su comportamiento y conducta son difíciles de entender y manejar por parte de los padres y los educadores. En general, los profesionales sanitarios tampoco se encuentran especialmente cómodos cuando chicos entre 15 y 20 años acuden a una consulta, suelen ser poco confiados, poco comunicativos, vergonzosos… etc.

Desde nuestro punto de vista, la ampliación de la edad a la atención pediátrica hasta los 18 años realizada por el Ministerio de Sanidad es un gran acierto. La pediatría es la rama de la medicina que se encarga del control de salud de la persona desde el momento de la concepción (antes del nacimiento) hasta el final del desarrollo (sea la edad que sea), algo que no sucede evidentemente a los 14 años (edad actual de atención pediátrica). Los pediatras, por nuestra experiencia y costumbre en el trato con este grupo de edad, estamos especialmente bien predispuestos al contacto con los adolescente y a conseguir buena comunicación con ellos y sus familias. Por todo ello, en los sistemas de salud más desarrollados, la edad de atención pediátrica es más elevada.

La medicación.Las dificultades conductuales propias de los adolescentes asociadas a los problemas de impulsividad del TDAH se convierten en un auténtico caballo de batalla para familias y profesionales. Debemos ser capaces de mostrarles a estos chicos el origen de su problema a la vez que evitamos transmitirles sensación de enfermedad o problema mental. Para muchos muchachos, tomar una medicación “para algo de la cabeza” es sinónimo de enfermedad mental, de “estar loco”. Si a esto le asociamos las controvertidas opiniones mostrada en ciertos ámbitos sobre el TDAH y su tratamiento, podemos entender las reticencias de chicos y familias en algunas ocasiones.

Si somos capaces de explicarles las cosas con tiempo, sencillez y naturalidad, la inmensa mayoría de estos chicos entiende perfectamente la causa de su problema y no suelen poner trabas a empezar un programa de tratamiento. Esto se ve recompensado con la rápida respuesta que suelen percibir cuando lo empiezan, por lo que finalmente, si conseguimos superar ese muro inicial, solemos ganarnos la confianza de la familia y el apoyo a la misma de todo su entorno.

Para estas familias, la información es fundamental para que todo podamos tomar un camino común, superar las dificultades.

 

La listerosis durante el embarazo de la mujer: Recomendaciones para evitarla

Mucho se conoce la toxoplasmosis, sus riesgos y modos de prevenirla, pero menos comentada a la embarazada es la listeriosis. La listeriosis es una enfermedad producida por una bacteria nociva Listeria monocytogenesque puede encontrarse en la tierra y en alimentos refrigerados listos para consumir (carne de res, carne de pollo, pescados y mariscos, y productos lácteos, como la leche y productos lácteos sin pasteurizar, o alimentos preparados con dicha leche).

Para Patricia Briñón, matrona profesional que ofrece servicios online, la listeriosis “es una enfermedad poco común en la población general; sin embargo, tiene importancia en las gestantes y recién nacidos, por lo que se debería advertir a la gestantes de su existencia y posibles vías de transmisión”. En España, la incidencia en gestantes ha ido aumentando y es mayor que la observada en la población general; se estima en 12-17/100.000 habitantes.

Para Briñón, la listeriosis asociada a gestación se puede manifestar en cualquier etapa, aunque es más frecuente en el tercer trimestre. “Dos tercios de las embarazadas afectadas de listeriosis manifiestan un cuadro parecido a un proceso gripal, en otras no produce síntomas”. Una vez adquirida se puede transmitir la infección dentro del útero al bebé y desarrollar importantes problemas de salud, que van desde abortos a secuelas neurológicas, cardíacas o renales en el recién nacido. Por esta razón, la “prevención” de la listeriosis es muy importante.

Algunas medidas de prevención que se pueden tomar son tan básicas como regular el frigorífico, que debe indicar una temperatura de 4° C o inferior, y el congelador debe estar a -18° C. En torno a la alimentación:

 
No comer:
 
 
Salchichas, embutidos, fiambres y otras comidas preparadas, a menos que estén recalentados y que desprendan calor, quesos blandos, como Feta, Brie y Camembert, quesos con venas azules, queso blanco, queso fresco, a menos que estén procesados con leche pasteurizada. Asegúrese de que la etiqueta diga: “hecho con leche pasteurizada”. Patés o pastas de carne para untar refrigerados. Carnes, pescados y marisco a medio cocer. Mariscos ahumados refrigerados directamente del envase. Leche cruda (sin pasteurizar) o alimentos que contengan dicho tipo de leche. Frutas y verduras sin lavar.
 
Si comer:
 
 
 
Patés o pastas de carne para untar enlatados o con estabilidad en almacenamiento (pueden almacenarse en estantes sin refrigeración). Mariscos ahumados enlatado o con estabilidad en almacenamiento.  Es seguro comer pescados y mariscos ahumados si se cocinan en su bandeja, como una cazuela. Leche pasteurizada o alimentos que contengan leche pasteurizada. Quesos duros, quesos semi-blandos; quesos pasteurizados. Carnes, pescados y mariscos cocinados completamente. Restos de comida: es importante recalentarlos hasta que desprendan vapor. Lavar todas las frutas y verduras con agua.