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Muchos síntomas, pocos tratamientos: Día a día del paciente con Sensibilidad Química Múltiple

Dolor en el pecho, broncoespasmo, dermatitis, problemas gastrointestinales, dolor muscular y articular, fatiga extrema, cefaleas, irritación y picor ocular, dificultad para la concentración, problemas de memoria… ¿Le suenan estos síntomas? ¿Cree que los puede padecer? Todos ellos son lo que siente un paciente con Sensibilidad Química Múltiple.

Todos estos síntomas se desencadenan al entrar en contacto con los tóxicos ambientales y prácticamente desaparecen en un ambiente limpio, donde no se utilizan productos químicos agresivos para la limpieza. Es así de sencillo. Otras veces, ocurren con el olor de las pinturas, de los muebles nuevos, en edificios catalogados como ‘inteligentes’ con pobre ventilación al exterior o incluso en ambientes especialmente higiénicos como los quirófanos.

Las máscaras, el ligero estigma de los que padecen Sensibilidad Química Múltiple.

La Doctora Remedios Más ahonda en las razones de estos tóxicos. “Desde las industrias químicas hay una reticencia a admitir que algunos de sus productos pueden provocar enfermedades y se intenta culpar a los pacientes, dando por cierto que son sus propios organismos los que están enfermos y por lo tanto reaccionan de forma anómala a sus productos, en lugar de admitir que la causa de su enfermedad son los propios productos químicos”, explica.

Muchos de estos pacientes, según apunta, han sido “diagnosticados de trastornos de tipo psiquiátrico de ansiedad o depresión”, aunque estos diagnósticos son “sistemáticamente rechazados por el propio paciente”. Otro problema además de sufrir los síntomas, son los posibles tratamientos. “No existe un tratamiento médico para esta enfermedad. Tan sólo evitar la exposición continuada a los tóxicos y tratar, de forma puntual algunos de los síntomas más molestos”, asevera Mas, que también habla sobre el estigma con el que cargan algunos de ellos. “Cada vez vemos más a personas con mascarillas en la cara. Esta es la señal que los identifica”. De hecho, añade “los pacientes son reticentes a acudir a los hospitales o consultas médicas, ya que en estos ambientes se utilizan potentes desinfectantes y hay multitud de olores que les empeoran los síntomas”.

Sin embargo, la tecnología está permitiendo que esto cambie, con el nacimiento de algunas plataformas online que proporcionan a los pacientes la posibilidad de estar en contacto con su médico sin exponerse a los productos ambientales que los enferman.

“Sin necesidad de salir de su ambiente seguro pueden consultar cualquiera de los síntomas que les surjan utilizando los archivos de imagen o vídeo que se pueden adjuntar en la historia clínica. Al mismo tiempo, pueden recibir los consejos higiénicos y los tratamientos puntuales de cada nuevo síntoma”, señala la Dr. Más, una habitual de estas plataformas, que atiende a través de consulta online.

En conclusión, el consenso actual más difundido es que la Sensibilidad Química Múltiple es una patología en expansión que afecta en diferentes grados al 5% de la población.

Sensibilidad química múltiple, la extraña enfermedad intolerante con el ser humano

Hay enfermedades que no son muy conocidas y se convierten en una de esas denominadas enfermedades raras, con las que tienen que cargar toda su vida en muchos casos los pacientes que las sufren. Un ejemplo de ello es la Sensibilidad Química Múltiple, una dolencia que se caracteriza por la intolerancia absoluta ante olores o sustancias químicas ambientales que puede conllevar una incapacidad total de la persona afectada, que normalmente castiga más al ámbito femenino.

La sensibilidad química múltiple aún no está reconocida por la OMS.Para entender esta enfermedad, hay que atender a datos. El 100% de los ciudadanos occidentales están expuestos a “contaminantes tóxicos persistentes”, conocidos por CTP. Pero entonces, si eso sucede constantemente, ¿por qué unas personas enferman y otras no?

La Doctora Remedios Más, especialista en Medicina Familiar, arroja luz sobre la materia. “Ante las mismas causas, no todos los organismos reaccionan igual. Depende de factores genéticos y de enfermedades previas, sobre todo, de las inmunosupresoras”.

Sobre las razones por las que afecta esta dolencia a los seres humanos, remarca un punto muy importante: “Hay que tener en cuenta que los humanos estamos al final de la cadena alimentaria y por lo tanto, nos comemos todos los tóxicos que los animales y los vegetales han acumulado”. Además, también apunta que “en ocasiones no es un solo tóxico sino la combinación de varios lo que provoca la enfermedad”.

Para Remedios Más, si ya costó un trabajo enorme conseguir que se aceptara la relación entre el humo del tabaco y el cáncer de pulmón, mucho más difícil es “concienciar que algunas personas se enferman sólo por la exposición a un olor o a un producto de limpieza”. Según relata, cuando preparó su tesis de licenciatura denominada ‘Compuestos organoclorados en tejido adiposo humano’ pudo “constatar” que el 100% de las muestras de tejido adiposo procedente de cadáveres o de intervenciones quirúrgicas, estaban “contaminados” por DDT (un potente insecticida prohibido desde 1972 que no se degradaba y afectaba al ser humano) u otros tóxicos. Esto es lo que se considera la exposición ambiental inadvertida. No se aprecian los síntomas inmediatamente pero sí puede producir enfermedades a largo plazo.

La Sensibilidad Química Múltiple no está reconocida por la OMS en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Sobre este punto, Más subraya que “tampoco lo estaban en un principio el Lupus y la Esclerosis Múltiple hasta que se consiguió demostrarlas” y recuerda que en algunos sitios ya se concibe como tal. “Sí está reconocida en Alemania o Japón donde recibe el nombre de Enfermedad Ambiental o Hipersensibiliad química y electromagnética”

Por lo tanto, nadie sabe cuántos enfermos puede haber en el mundo aunque es cierto que los médicos cada vez advertimos más patologías de origen ambiental no conocidas hasta ahora.