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10 consejos para embarazadas: Cómo llevar un control de tu embarazo

embarazoDesde el momento en que se conoce el embarazo, lo que se va a vivir es una de las etapas más bonitas de la vida de la mujer. Pero también tendrá que enfrentarse a nuevos miedos, a cambios en el cuerpo, a nuevas sensaciones y a un cambio de rol tanto para la mujer como para su pareja. A continuación Patricia Briñón, matrona, ofrece diez consejos para realizar un buen control de tu embarazo:

CONSEJO 1. Acude o contacta con tu matrona a partir de la primera semana de falta y siempre antes de los tres primeros meses. Es muy importante que te guíes por lo consejos de especialistas, el tocólogo o ginecólogo y la matrona.

CONSEJO 2. Si no has planificado el embarazo, en cuanto el test sea positivo comienza a tomar suplemento de ácido fólico. Si tienes que tomar algún medicamento consulta antes con un especialista.<

CONSEJO 3. Abandona los hábitos tóxicos. El tabaco, alcohol y drogas son perjudiciales para tu bebé. Si eres fumadora es buen momento para dejarlo, si eso te supone mucha ansiedad intenta disminuir al máximo el número de cigarrillos diarios.

CONSEJO 4. Evita tener contacto con personas con enfermedades contagiosas, esto incluye los niños, sobre todo si no has pasado las enfermedades propias de la infancia, o no tienes la cartilla de vacunación actualizada.

CONSEJO 5. Infórmate de los cuidados generales de preparación de alimentos y de prevención de toxoplasmosis y listeria.

CONSEJO 6. Acude al dentista para que revise tus encías, estarán más sensibles y con más tendencia al sangrado debido a la acción hormonal. Existe un riesgo para tu bebé si no recibes tratamiento por alguna infección bucodental.

CONSEJO 7. Lleva una alimentación equilibrada, realiza cinco o seis comidas al día, come en pequeñas cantidades. Bebe casi dos litros diarios de agua. Hasta el parto el incremento de peso debe ser de 9 a 12 Kg, y recuerda que el tercer trimestre es en el que más fácil se gana peso.

CONSEJO 8. Hidrata tu piel en abundancia sobre todo en el abdomen para prevenir la aparición de estrías, presta atención también a las mamas, caderas y glúteos.

CONSEJO 9. Realiza ejercicio de forma habitual, no sólo caminar, puedes realizar actividades acuáticas; actividades dirigidas cómo gimnasia, pilates, danza, etc; bicicleta estática o correr (éste último si anteriormente lo practicabas).

CONSEJO 10. Disfruta todo lo que puedas de tu embarazo, ya que es un momento irrepetible y aunque tengas otros embarazos las vivencias no serán las mismas.

En general, la matrona Patricia Briñón te recomienda que procures “no hacer caso de los consejos de las personas que no están informadas o gente que te cuente sus experiencias, esto sólo puede ponerte más nerviosa, cualquier duda consulta con tu matrona”.

Los beneficios directos para el bebé de las relaciones sexuales durante el embarazo

Existen muchos miedos y mitos acerca de de las relaciones sexuales durante el embarazo. En muchas culturas, el embarazo todavía es motivo para suprimir las relaciones sexuales, justificación que no tiene una base científica comprobada. Por eso hay que  borrar esas creencias, porque no se hace daño al bebé, ni puede provocar un aborto ni contracciones de parto.

Las relaciones sexuales durante el embarazo son positivas.

Tener actividad sexual durante el embarazo es beneficioso para la pareja, la mujer y el bebé. Para la matrona Patricia Briñón, “mejora la relación de la pareja, relaja la importante tensión que existe en el embarazo y hace que la mujer se sienta mejor”. Es más, apunta datos muy interesantes: “Una quinta parte de las mujeres descubren el orgasmo por primera vez durante el embarazo, el bebé recibe dentro del útero una sensación placentera trasmitida desde la madre debido a la segregación de endorfinas. El orgasmo provoca pequeñas contracciones de mayor o menor duración dependiendo de la irrigación sanguínea pero no provoca contracciones de parto”.

En cambio, Briñón avisa de que se debe “dejar de tener relaciones sexuales cuando exista alguna patología”, como pueden ser una amenaza de aborto o parto prematuro, problemas con la placenta, la rotura prematura de la bolsa de las aguas, si existe sangrado, o si así lo indica el ginecólogo o la matrona.

El deseo sexual puede cambiar durante el embarazo dependiendo de la etapa y el trimestre de gestación, no obstante no existe una regla fija aunque parece que se produce una disminución a medida que avanza el embarazo debido a la influencia hormonal:

  • En el primer trimestre debido a los miedos de la pareja y a los síntomas maternos cómo náuseas y vómitos, sensibilidad mamaria, cansancio y labilidad emocional puede verse mermada la sexualidad.
  • En el segundo trimestre suele ser el mejor momento, puesto que la mujer ha asumido su nuevo estado, comienza a notar al bebé y a aceptar su cambio de cuerpo. 
  • En el tercer trimestre la presión que ejerce el bebé sobre la pelvis, el miedo a hacerle daño, puede conllevar una disminución de la frecuencia de las relaciones. No está demostrado científicamente que pueda colaborar directamente con el inicio de trabajo de parto, pero el semen contiene prostaglandinas que pueden ayudar a madurar el cuello del útero cuando la gestación ya ha superado las 37 semanas.

Briñón añade además datos clave para la mujer. “Casi la mitad de las mujeres consideran insuficiente la información recibida sobre sus problemas sexuales, especialmente en gestaciones de alto riesgo, debido a la falta de información de los profesionales sanitarios, sumado al hecho que la embarazada no suele realizar pregunta y que el ginecólogo raras veces toma la iniciativa”, señala. “Las relaciones sexuales no son exclusivamente coitales y se puede tener una vida sexual plena sin tener que recurrir a ella; además el afecto, la ternura, las muestras de cariño con la pareja son igualmente beneficiosas para los dos y el futuro bebé“, concluye Briñón.

La matrona, el necesario papel de la encargada de acompañar a la mujer embarazada

El embarazo, un momento clave para realizar un seguimiento médico.

La matrona es un profesional que lleva a cabo una formación específica. Primero, obtiene la titulación de enfermería; después, pasa un difícil examen de acceso con pocas plazas para muchos candidatos, y al final recibe una formación de dos años como EIR (Enfermera Interrna Residente). Durante este tiempo se forma específicamente para atender la salud sexual y reproductiva de las mujeres, así como la atención al recién nacido hasta el 28 día de vida, teniendo en cuenta las repercusiones en el ámbito familiar como social.

Por eso es importante conocer su función, porque somos las encargadas de acompañar  a la mujer, desde la pubertad, adolescencia, edad adulta y la madurez sexual, incluyendo la menopausia. No sólo desempeñamos un papel importante en el embarazo, parto y postparto, sino que somos las encargadas de prevenir y promover la salud sexual y reproductiva de la vida las mujeres, a las que cuidamos y aconsejamos desde el respeto y la cercanía.
En relación a la mujer embarazada nuestra labor es diagnosticar el embarazo y supervisar el embarazo normal; asesorar sobre los exámenes necesarios para el diagnóstico precoz de los embarazos de alto riesgo; facilitar programas de preparación parental y preparación completa al parto; prestar cuidados y asistencia a la madre durante el parto; atender el parto normal; reconocer y prestar cuidados al recién nacido; asistir y supervisar los progresos de la madre después del parto y prestarle el asesora­miento necesario en relación con los cuidados al niño para que pueda garantizar el progreso óptimo del recién nacido.
Quizás esto no aclare muchas dudas, pero sirva para comprender de que profesional puedes dejarte aconsejar, quién es la persona preparada para cuidar a la mujer antes y después del embarazo poniéndose en su lugar, y a quién puedes plantear dudas o pedir consejo. No sólo podemos cubrir tus necesidades sino también las de tu pareja o familia que son parte implicada en todas tus vivencias. Nosotras cuidamos, guiamos y ayudamos desde la responsabilidad y el conocimiento que adquirimos cuando somos formadas, teniendo siempre en cuenta que las matronas somos profesionales desde el punto de vista jurídico y científico.