Archivo de la etiqueta: neurología

Un test de realidad virtual para el diagnóstico del TDAH en niños

Desde sus inicios, el diagnóstico del TDAH ha tenido múltiples controversias. Esto, junto con las opiniones contrapuestas de los diferentes profesionales implicados en su atención ha sido siempre fruto de discusiones y malentendidos al respecto. Independientemente de los síntomas presentes en el TDAH debemos conocer o mejor posible las repercusiones que este produce en el día a día de las personas que lo sufren.

Para el Dr. Manuel Antonio Fernández Fernández, médico en el Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica “las nuevas tecnologías nos son de gran ayuda a la hora de poner cifras a los síntomas del TDAH y así evitar la subjetividad que llevan aparejadas las opiniones de padres, profesores y otros profesionales en la evaluación de estos pacientes”.

Un niño con TDAH con las gafas de AULA.

El test de realidad virtual “AULA” es el test más avanzado para evaluar de manera objetiva los síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)Gracias a unas gafas 3D, el test posiciona al chico en un aula virtual. Sentado en su pupitre, el niño recibe estímulos auditivos (a través de unos auriculares) y estímulos visuales que aparecen en la pizarra virtual. Ante estos estímulos, él debe responder con un pulsador a las instrucciones del profesor virtual. Los resultados de los diferentes ejercicios son procesados por el programa informático que ofrece, en sólo 20 minutos, un informe completo para el  especialista.

AULA no sólo evalúa la tendencia a la distracción, la desviación del foco de atención y la actividad motora. También mide de manera simultánea la atención auditiva y visual, lo que ofrece información muy valiosa tanto para el diagnóstico como para la prescripción del tratamiento. “Por lo tanto, aporta al especialista numerosos datos objetivos y cuantificados que permiten completar un diagnóstico más preciso, certero y rápido de TDAH. “Su uso se asemeja al de un videojuego, lo que resulta muy atractivo para el niño y garantiza su cooperación. Además, al estar basado en una situación similar a la realidad, el profesional se puede hacer una idea muy real sobre el comportamiento del niño”, explica el Dr. Fernández.

“Este es uno de los equipos con nueva tecnología que nos está ayudando a conocer las dificultades reales de los chicos con TDAH así como la respuesta al tratamiento y la evolución en cada momento. Con él, saber cual es la evolución de un chico con TDAH se hace realista, objetivo y fuera de opiniones”, apunta. En INANP cuenta con AULA y otras metodologías especializadas que nos ayudan a evitar opiniones sin fundamento.

Psicología online: Causas y tipos más comunes del Trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad (como la agorafobia y la fobia social) caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación, y conductas repetitivas, denominadas compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada. 

 

Para la psicóloga especialista Sonia Carod el trastorno obsesivo-compulsivo consiste en “la presencia de obsesiones que producen ansiedad”, que justamente provoca que “para aliviar la ansiedad producida por las obsesiones la persona tiene la necesidad de hacer una serie de acciones y comportamientos que se llaman compulsiones”.
El TOC se puede tratar con medicación y terapia.

Las causas del Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) pueden ser diferentes:
1. Como consceuencia de situaciones estresantes o estados depresivos.
2. Como consecuencia de una infancia marcada por un exceso de perfección y responsabilidad.
3. Herencia: tiene una pequeña base genética
4. Por un funcionamiento anormal en determinadas áreas del cerebro.
Sin embargo, Carod apunta que no solo hay un tipo de este trastorno, sino que hay muchos tipos más a tener en cuenta:
 
  • Lavado o limpieza: Lavado excesivo ( de manos, de cuerpo, de alguna parte del cuerpo), de ropa, de la limpieza de la casa.
  • Mentales: Obsesionados por hacer una tarea mental. P.ej: sumar, repetir un pensamiento…
  • De verificación: Verificar que no ha pasado nada malo, o que no han hecho daño a nadie. P.ej: verificar que la puerta de casa está cerrada
  • Acumuladores: Acumular cosas.
  • Religiosos: Si no han hecho determinada acción Dios les castigará.
  • Sexuales: Preguntan obscenidades, hacen gestos obscenos.
  • De agresión: Insultan a otras personas, se obsesionan con hacer daño físico a alguien.
 

Para Sonia Carod, existen otros trastornos asociados al TOC, como son el trastorno de pánico, trastornos depresivos, abuso de alcohol y juego patológico, trastornos de alimentación, hipocondría, cleptomanía, exhibicionismo. Suelen ser trastornos crónicos, apunta, pero “con el tratamiento adecuado la persona puede llevar una vida normal”, señala.

Para la Dr. Sonia Carod, la mejor forma de combatirlo es combinar un tratamiento farmacológico junto con el tratamiento psicológico. “Dentro del tratamiento psicológico aplicamos la terapia cognitivo-conductual ya que a nivel cognitivo trabajamos las obsesiones y a nivel conductual las compulsiones (acciones para aliviar la ansiedad producida por las obsesiones)”, finaliza.

El dolor crónico inespecífico, ¿motivado por un error de aprendizaje del cerebro?

El dolor crónico es una dolencia que sufren muchas personas.

En los últimos años se han producido enormes avances en el conocimiento de la neurobiología del dolor. Sin embargo, y de forma sorprendente, hay evidencia de que esos mayores conocimientos no siempre se han traducido en un mejor conocimiento del dolor por la población general ni en nuevos enfoques en el tratamiento del dolor; particularmente en el del dolor crónico inespecífico.

José Sánchez-Mota, médico en Medicina del Dolor, es un gran conocedor de esta dolencia. “Recientes estudios muestran que muchos profesionales de la salud reconocen no tener información actualizada acerca de los mecanismos de producción del dolor crónico y de sus formas de tratamiento”, apunta. Para Sánchez-Mota, sigue existiendo un problema a pesar de los avances porque, según explica, “siguen dándose por buenos muchos mitos, prejuicios, creencias e informaciones inexactas acerca del dolor, lo que ocasiona mucho sufrimiento innecesario”.

De hecho, sabemos hoy que todo dolor se produce en el cerebro y se “proyecta” sobre el órgano o la zona corporal donde lo localizamos. “Lo de que el dolor no se produce en la zona que duele sino en el cerebro suele molestar a algunas personas”, apunta, por lo que te dicen “A mi no me fastidies, mi dolor no es imaginario, yo no me lo invento, a mi me duele de verdad”, una afirmación ante la que Sánchez-Mota es tajante:  “Tienen razón”.

Muchas personas sufren de un dolor al que no le encuentran causa.

El que todo dolor se produzca en el cerebro no lo convierte en dolor “psicológico”. “Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que no existe tal dolor psicológico o imaginario. Antes bien, lo que venimos a decir es que todo dolor es neurológico, tiene una base conocida en el funcionamiento cerebral”, apunta. También, según Sánchez-Mota, se dice con total convicción que todo “dolor sentido” es “un dolor real”, lo que no significa que en su causa “podamos encontrar una lesión o alteración objetivables en la zona que duele”, afirma. “Otra cosa es que lo buscáramos en el cerebro, donde sí que lo encontraríamos”, concluye.

Si se explica adecuadamente, la fisiología del dolor es fácilmente comprensible para cualquier persona y hay evidencia científica de que el mejor conocimiento de esta fisiología cambia el modo de pensar sobre él, disminuye su significado amenazante y ayuda a su tratamiento.

“Así como el dolor agudo es una señal de alarma que ayuda al organismo a prevenir daños potencialmente graves, hoy sabemos que el dolor crónico carece de utilidad. No sólo eso, también sabemos que el dolor crónico en ausencia de lesión se debe a un error de aprendizaje del cerebro a la hora de interpretar las señales de alarma. Y como todo error de aprendizaje puede ser ‘reprogramado’, con el entrenamiento adecuado”, subraya.

Para Sánchez-Mota, sí se acepta lo que la ciencia pone en evidencia: “El dolor crónico inespecífico es fruto de un error del cerebro que pone una etiqueta donde no debe y que la estructura y la función cerebral se modifican por la interacción con el entorno, no debe resultarnos muy difícil entender para qué sirve tener una correcta información acerca del dolor”.

Por último, añade que “ayuda a entender lo que el dolorsignifica, a sentir menos dolor y también, sobre todo, sirve para aprender a liberarnos del dolor parásito que carece de utilidad y sentido”.