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6 supuestos en los que a un paciente le puede interesar un programa de rehabilitación cardíaca

Los programas de rehabilitación cardíaca deben ser accesibles para los pacientes interesados.
Como ya se ha comentado en otros artículo de Salud en la Nube, cualquier persona que padece o ha padecido una enfermedad del corazón puede ser proclive a participar en un programa de rehabilitación o entrenamiento cardíaco.
De forma orientativa, una persona debería consultar a un especialista para interesarse por seguir un plan de entrenamiento cardiaco preventivo si se dan estos supuestos:
 
Supuesto 1
Presenta dos o más factores de riesgo cardiovascularde esta lista: diabetes melitus o intolerancia a la glucosa, sobrepeso u obesidad, sedentarismo, es fumador habitual, alguna de las cifras de tensión arterial superior a 140/90, colesterol total superior a 250, está sometido a niveles elevados de estrés, practica ejercicio físico deportivo intenso.
 
Supuesto 2
Ha padecido un Infarto Agudo de Miocardio(IAM), o angina de pecho, angor coronario, u otros episodios de isquemia cardiaca (falta de riego sanguíneo en las arterias del corazón).
 
Supuesto 3
Ha sido sometido a una intervención de revascularización cardíaca (baypass o stent coronario).
 
Supuesto 4
Padece de las válvulas del corazón (valvulopatía).
 
Supuesto 5
Presenta síntomas de insuficiencia cardíaca(fatiga al esfuerzo, edemas en ambos pies).
 
Supuesto 6
Padece de alguna arritmiaque han requerido la implantación de un marcapasos.
Sin embargo, existen también algunas contraindicaciones por lo que es importante que los pacientes cardíacos consulten a un cardiólogo, o a un médico de familia antes de iniciar un programa de entrenamiento. En cualquier caso, el programa de ejercicios ha de ser prescrito a partir de una valoración personalizada.


Autor del texto: Rafael Pinilla

Las apps e Internet, elementos clave en los programas de rehabilitación cardíaca

Las apps e Internet, terreno crucial para la implantación de programas de rehabilitación cardíaca.
Existe consenso en el beneficio de los programas de rehabilitación cardíaca para mejorar el control de los factores de riesgo cardiovascular, la supervivencia y la calidad de vida en los pacientes que sufren de enfermedades del corazón, así como la práctica preventiva en personas que presentan factores de riesgo cardiovascular. 
 
Los recursos existentes en las unidades situadas en los hospitales son muy escasos y no permiten atender a todas las personas que se beneficiarían de estos programas. Una solución evidente es el seguimiento de estos programas en el entorno domiciliario con supervisión a distancia a través de Internet mediante dispositivos portátiles de conexión a la red como es el caso del teléfono móvil. 
 
Una app de entrenamiento cardíaco para móvilpuede incorporar fácilmente el plan de seguimiento personalizado prescrito por el equipo, recoger los datos de cumplimiento y archivarlos para su posterior consulta por el equipo médico si fuese necesario. Además, la app permitiría la consulta al médico y que éste intervenga para motivar al paciente y mantener su compromiso con el programa.
El papel de Internet puede ser especialmente relevante en el caso de los pacientes de bajo riesgo (aproximadamente la mitad de los que entren en los programas se consideran de bajo riesgo) y en todos los grupos de riesgo para mejorar la adherencia a los programas de mantenimiento ya que puede dosificar la información y enviar mensajes de motivación de forma periódica así como canalizar el feedback de los especialistas del equipo de la unidad de rehabilitación cardíaca. 
 
Debido a estas características, Internet sería el medio de elección para los programas de entrenamiento cardíaco de carácter preventivo en personas que asintomáticas que presentan factores de riesgo cardiovascular.
Autor del texto: Rafael Pinilla

Rehabilitación cardíaca en España: Beneficios establecidos, pacientes perdidos

Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están bien establecidos, pero son muy pocos los pacientes que se benefician de ella en España y otros países del sur de Europa. Se estima que sólo el 5% de los pacientes que han sufrido un infarto acceden a un programa de rehabilitación cardíaca y no debe llegar al 1% de los pacientes de insuficiencia cardíaca. 
 
Sin embargo, en los países del centro y norte de Europa acceden a estos programas más del 50% de los pacientes. Además, las unidades de rehabilitación en España están centradas en  gran parte en lo que se denomina Fase II (y que explicamos en este artículo), sólo un tercio de las unidades tiene organizada la fase III por lo que la adherencia al ejercicio un año después de haber terminado decrece a un 20-40%, según datos de la encuesta SORECAR (2010). 
 
Los beneficios de la rehabilitación cardíaca están comprobados pero no todos acceden a ellos.
La experiencia internacional demuestra que es fundamental tener bien organizada la fase III, con acuerdos con gimnasios cardioprotegidos, clubes de pacientes coronarios, mecanismos de recuerdo y motivación desde las unidades de rehabilitación, habilitación de recursos en la comunidad (senderos o rutas estudiados según dificultad), etc.
Dada la escasez de unidades y recursos existentes parecería lógico estructurar los programas de forma más corta pero más intensa (en la fase II) y complementarlos con una mejor organización de la fase III que facilite el mantenimiento y compromiso por parte de los pacientes. La coordinación con recursos privados y comunitarios puede ser clave para esto último. De este modo se podría incrementar el número de pacientes que se benefician de los programas y mejorar la efectividad de los mismos a lo largo del tiempo. Cabe esperar que aparezcan pronto nuevas unidades de rehabilitación cardíaca con una oferta privada que complemente la muy escasa y deficiente oferta pública existente en España.
La oferta privada podría ser de gran ayuda y tener muy buena aceptación en el caso de pacientes cardíacos de bajo riesgo, como programas de prevención primaria para personas que presentan factores de riesgo cardiovascular, y para personas de mediana edad que realizan ejercicio intenso o están sometidas a situaciones de estrés (programas de fitness, preparación deportiva de alto rendimiento). También las empresas podrían beneficiarse de la implantación de este tipo de programas ya que la práctica por parte de los trabajadores reduciría la pérdida de horas trabajadas, acortaría el tiempo de incorporación al trabajo tras una baja debida a un incidente cardíaco y mejoraría en general la productividad laboral. 
 
Autor del texto: Rafael Pinilla

El impacto de los programas de rehabilitación cardíaca tras un infarto agudo de miocardio

El infarto de miocardio produce un gran impacto en la vida de una persona.

Pocos sucesos tienen tanto impacto en la vida de una persona y su familia como sufrir un infarto agudo de miocardio (IAM o ataque al corazón). Muchas personas experimentan la sensación de “volver a nacer” y se toman en serio realizar cambios sustanciales en el estilo de vida para aprovechar esta segunda oportunidad. Lo cierto es que en las últimas décadas ha mejorado mucho el conocimiento sobre cómo prevenir y tratar muchas de las enfermedades del corazón. Todos sabemos que las intervenciones de revascularización mediante bypass coronario, la extracción de trompos coronarios y la colocación de stentshan elevado la supervivencia de los pacientes, el número de años que viven después de un infarto y la calidad de vida posterior.

Sin embargo, tan importante o más que las intervenciones quirúrgicas son la prevención y el control de los factores de riesgo cardiovascular: tabaco, obesidad, colesterol, hipertensión arterial, estrés, sedentarismo, diabetes, ejercicio físico intenso… Los programas de rehabilitación cardíaca se inventaron para promover el cambio de estilo de vida tras sufrir un infarto cardíaco, aunque también tienen mucha utilidad en otras enfermedades del corazón (angina de pecho, isquemia cardíaca, insuficiencia cardíaca, operaciones de válvulas del corazón (valvulopatías), trasplante cardíaco, anomalías congénitas, arritmias que requieren la implantación de marcapasos, e incluso para personas sanas que realizan ejercicio físico intenso).

Existe evidencia científica muy bien documentada sobre la eficacia de los programas de prevención secundaria y rehabilitación cardíaca. Disminuyen de forma importante la mortalidad por enfermedades del corazón (26-34%), los incidentes cardíacos no mortales (en torno al 50%), la mortalidad por otras causas (20%), mejoran la capacidad de realizar ejercicio físico, el control de la hipertensión arterial, además disminuyen el colesterol y los niveles de depresión y la ansiedad. Una persona que realiza el programa y mantiene los cambios en su estilo de vida puede vivir entre 7 a 10 años más que quien no lo hace, y con una calidad de vida muy superior.

¿En qué consiste un programa de rehabilitación cardíaca?

Se trata de un programa preventivo de cambio de hábitos de vida pensado para reducir los factores de riesgo para el corazón y mejorar la calidad de vida de las personas. Se habla de “rehabilitación” o prevención secundaria porque la máxima prioridad es aplicar este tipo de programas a quienes han sufrido un incidente o intervención cardíaca, pero un programa del similar puede utilizarse como prevención primaria (para evitar incidentes cardíacos antes de haberlos padecido) en personas que presentan factores de riesgo cardiovascular.

Un Programa de Rehabilitación Cardíaca estándar tiene tres fases: Fase I, durante el ingreso en el hospital; Fase II, en los 2-3 meses posteriores al ingreso en el hospital; Fase III, o de mantenimiento durante el resto de la vida.

Fase I. FASE I

El objetivo de la fase I en el hospital es concienciar al paciente sobre la importancia del control de los factores de riesgo y la iniciación en el programa. En esta fase es muy importante que el paciente pierda el miedo y entienda la conveniencia de realizar ejercicio de forma temprana con la adecuada supervisión.<

FASE II

Esta fase es la más importante desde el punto de vista de la intervención médica. El objetivo es que el paciente adquiera hábitos de vida saludables para el corazón realizando ejercicio físico moderado y reduciendo sus factores de riesgo. Para ello el paciente es valorado por un equipo de profesionales que suele incluir cardiólogo, rehabilitador, psicólogo, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, etc. El equipo define un plan de entrenamiento personalizado en función del nivel de riesgo del paciente (bajo, medio o alto) y de los factores de riesgo y otras enfermedades que puede presentar. El programa contemplará siempre un plan de entrenamiento físico, pero también educación sanitaria y apoyo psicológico. Uno de los aspectos clave de la valoración consiste en realizar una prueba de esfuerzo o ergometría, en la que se determina la frecuencia cardíaca máxima que servirá como criterio de seguridad para los ejercicios del plan de entrenamiento cardíaco. Así, en las sesiones de entrenamiento en el gimnasio se busca alcanzar entre el 75% y el 85% de la frecuencia cardíaca máxima. Los pacientes de mayor gravedad deben realizar el ejercicio de forma monitorizada controlando la respuesta del corazón en todo momento.

FASE III

El objetivo de esta fase es el mantenimientodurante el resto de la vida de los nuevos hábitos de vida adquiridos para evitar un nuevo incidente cardiaco. En esta fase es primordial mantener la motivación del paciente y su compromiso con el control de los factores de riesgo cardiovascular.