TDA/H en adultos: psicológía online contra el desgaste mental

Cada vez se escuchan más las iniciales TDA/H, una dolencia mental arrastrada desde la infancia (cuando en muchos de los casos no es diagnosticado) y que provoca infelicidad y malestar en muchas personas. Un trastorno crónico con un historial de alteraciones sintomáticas que afectan a muchos ámbitos de la vida de un adulto y que gracias a las nuevas terapias psicológicas de algunos especialistas ya se puede tratar vía online.

El TDA/H en adultos se puede tratar con psicología online.

Uno de los mayores expertos en nuestro país para tratar esta dolencia mental es Arturo Argelaguer, especialista en Psicología clínica, social y sanitaria, y Psicopatología jurídica y pericial, que conoce al a perfección los síntomas de los adultos que la sufren: “Las personas que antes o después acaban siendo diagnosticadas de Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/H), no se caracterizan únicamente por una excesiva actividad motora o por un bajo rendimiento cognitivo, sino que es muy habitual que consulten al psicólogo o psiquiatra por motivos tan diversos como ludopatías, adicciones, depresiones, ansiedad, crisis de pánico, trastornos disociales o conductas obsesivo-compulsivas.”

El Dr. Argelaguer añade también que son personas que “suelen hacer grandes esfuerzos para alcanzar los objetivos profesionales y académicos previstos, aunque con unos resultados inferiores a los esperados en personas con similares capacidades”. Sobre este punto, añade que “en otras ocasiones se ha observado que son capaces de mantener un adecuado nivel académico y/o profesional, si bien su vida parece un caos debido a la cantidad de objetivos que persiguen a la vez”.

Muchos adultos padecen el TDA/H y no se dan cuenta. por eso, Argelaguer nos da algunas razones: “Muchas veces sus síntomas se confunden con los de vivir con estrés: Se incrementan las dificultades para mantener la atención, se distraen fácilmente, les cuesta escuchar o seguir las instrucciones de los demás, intentan aplazar las tareas para después o les cuesta terminar las que empiezan; pueden ser descuidados y desorganizados, con dificultades para manejar/controlar el tiempo, suelen dejar de hacer cosas o retrasarlas excesivamente, tienen poca tolerancia a la frustración, padecen problemas de insomnio o somnolencia diurna, están faltos de motivación…”

Para diagnosticar este trastorno en un adulto es imprescindible que se den dos premisas a la vez:a) que este trastorno ya estuviera presente durante la infancia, y b) que en la actualidad se dé un foco de alteración/deterioro, clínicamente significativo, en más de una área importante de su vida: a nivel social, profesional, académico o personal.

El proceso diagnóstico que realizan es el siguiente: se llevan a cabo una serie de entrevistas clínicas que le permiten obtener una cuidadosa historia clínica y administran varios tests que ayudan a detectar la severidad y frecuencia de la sintomatología actual y determinar su impacto y repercusión que tienen estas en su vida, tanto en lo referente a las relaciones personales como sociales, familiares y profesionales. Finalmente, y no menos importante, realizan una exploración neuropsicológica de carácter global, que permite establecer el perfil cognitivo, atencional y mnemónico de cada persona, al tiempo que delimitan los más que posibles déficits de los pacientes evaluados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

4 + 3 =